martes, 15 de julio de 2008

La convulsión de la sociedad

José Blanco dixit: "Mar adentro convulsionó a la sociedad, hay que dar respuestas"

Señor Blanco:

La película Mar adentro salió a la luz en 2004 y, según ustedes, entonces convulsionó a la sociedad. Ahora, tras cuatro años, creen -no se sabe que hada se les apareció en su último congreso federal- que deben darnos respuestas. La crisis económica convulsiona a la sociedad HOY, ¿Cuántos años debemos esperar para que el gobierno empiece a plantearse el dar respuestas? Mire usted, dedíquense a resolverle la vida a los que quieren vivir y a sus familias y no se preocupen tanto por el que quiere dejar de hacerlo (ya les ayudaremos a solucionarlo de otra manera, que haber medios hailos). Aunque para ustedes, meter mano a lo último es evidentemente mucho más sencillo ¿por qué? Por que les da votos, y buscarán el radicalismo atrayendo la atención hacia temas que considera de interés social o de progreso (ya me explicará usted lo de progresista que tiene el ejecutar fetos de cinco meses y medio) a la vez que obvian los problemas reales de los ciudadanos. En una cosa sí que lo están haciendo bien: están acabando con sus enemigos, porque esta derecha (a la que ahora llaman centro) no sabe como reaccionar. Acusan a los acomplejados de la siempre-viajando-al-centro-derecha-española de retrógrados por no acompañarles en esas medidas sociales y, según ustedes, de progreso y estos no saben hacia donde moverse. Esta derecha se parece a Chiquito de la Calzada protagonizando su movimiento famoso y deslocalizador a la vez que exclama un desgallitado ¿cormooooo? Han conseguido que la derecha española sea un caos, en eso les felicito señor Blanco. Ni están a favor de las medidas de la PSOE ni se ponen claramente en contra de ustedes. ¿Qué, por qué, a cualo? Yo se lo explico: porque dentro del partido popular no hay una posición clara al respecto. Hay gente que está a favor del aborto y de la eutanasia y además tienen un miedo atroz a perder votantes. En esto tengo que felicitarles: como demagogos y estrategas les doy un diez y la derecha me suspende por falta de principios. ¡Una pena y una vergüenza!

A Rajoy y a sus amigos les convendría leer este verano el discurso que David Cameron, lider del Partido Conservador británico, pronunció -con un par- la semana pasada en Glasgow. He aquí unas perlas que dedico a los dirigentes de la derecha-más-de-centro-que-ayer-pero-menos-que-mañana española:

“Hoy voy a decir, lo que nadie se atreve a decir... Nosotros, como sociedad, hemos sido demasiado sensibles. Para no herir los sentimientos de los ciudadanos, con objeto de evitar parecer excesivamente críticos, hemos dejado de decir lo que hay que decir. Llevamos décadas en las que se han ido paulatinamente erosionando la responsabilidad, las virtudes sociales, la autodisciplina, el respeto mutuo, las conquistas a largo a cambio de la satisfacción inmediata... Por el contrario, preferimos la neutralidad moral, no entrar en juicios de valor acerca de lo que son comportamientos adecuados o equivocados. Malo. Bueno. Correcto. Impropio. Son palabras que nuestro sistema político y nuestro sector público apenas se atreven a utilizar... De acuerdo, no soy ajeno al estupor que estas palabras producen en la boca de un político. Están en su derecho de preguntar, ¿qué pasa con ustedes? Miren, déjenme que les diga una cosa: somos humanos, cometemos errores y nos achantamos con frecuencia. Nuestras relaciones se rompen, se deshacen nuestros matrimonios. Fallamos como padres y como ciudadanos igual que todos ustedes. Pero si el resultado de todo esto es un silencio cómplice acerca de las cosas que realmente importan, entonces estamos fallando por partida doble. Renunciar al uso de esas palabras –malo, bueno; correcto, impropio- implica una negación de la responsabilidad personal y una caída en el relativismo moral... corremos el riesgo de convertirnos en una sociedad amoral, donde ya nadie diga la verdad acerca de lo que está bien y lo que está mal, de lo que es correcto o resulta impropio. La consecuencia es terrible: la ausencia de límites hace que nuestros hijos piensen que pueden hacer lo que les parezca ya que ningún adulto intervendrá para ponerles freno. Ni siquiera, a menudo, los propios padres. Y eso tiene que terminar... este cambio cultural tiene que comenzar en casa: los valores que hay que recuperar en esta sociedad rota y que nos van a permitir cimentar una sociedad más fuerte son valores que deben ser enseñados en casa, en la familia”.

Tenga un feliz verano señor Blanco, ¡ah! y lea algún libro que le convulsione a usted la mente porque no sólo de películas españolas vive el hombre.

Y a esto ZP sigue oyendo sin parar el famoso LP de Supertamp y sigue preguntándose: Crisis? What crisis?

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