lunes, 20 de marzo de 2017

A vueltas con el autobús naranja



Me sorprende la insistencia del presidente de Hazteoir, Ignacio Arsuaga, con sus argumentos sobre la libertad de expresión. Arsuaga aparece en los medios como un mártir de la libertad de expresión, chorreando de kétchup y huevos que le lanzaron grupos que dicen defender a los homosexuales. Pero si se siguen las historias, se ve enseguida que este hombre va buscando greña y publicidad, al aparecer en escenarios premeditados y convocando a los medios a unas horas concretas para enfrentarse a las órdenes municipales que prohíben la circulación de sus autobuses naranjas. Eso no lo hacen los mártires. 

No, Arsuaga no es un mártir de la libertad de expresión. Porque no es razonable que quienes reivindican con tanta obstinación sus derechos, animen a la Fiscalía de Las Palmas a investigar la actuación de una Drag Queen en el carnaval de las islas por considerar que ha ofendido sus sentimientos religiosos. Arsuaga defiende la libertad de expresión para negar la existencia natural de la trans- y homosexualidad, pero no esa libertad que permite expresar un sentir sobre unas creencias religiosas; no, esa no. El uso de una doble vara de medir ha caracterizado siempre a movimientos fundamentalistas de cualquier signo y condición. ¡Ojo! a todos.

No, Arsuaga no es un mártir de la libertad de expresión, porque no se trata aquí de una falta de libertad de expresión.

Arsuaga miente cuando dice que su autobús "no va contra nadie" o que "El autocar no pretende discriminar ni ofender a nadie, sino simplemente reconocer un dato de la biología, que todos estudiamos en el colegio". El autobús intenta imponer el mensaje de que la homosexualidad o la transexualidad no es una condición de la sexualidad humana, y al hacerlo, discrimina y niega derechos, por lo menos, al ocho por ciento de los mortales. 

Decía Bertrand Russell en su “Compendio de pacotilla intelectual”: “La persecución se usó en la teología, no en la aritmética, porque en la aritmética hay conocimiento, pero en la teología solo hay opinión.” 

Y tenía razón. A nadie se le persigue por insistir en la verdad de la geometría que reza: “en todo triángulo rectángulo, el cuadrado de la longitud de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de las respectivas longitudes de los catetos”. No se prohíbe circular al autobús de Arsuaga por la idiotez de publicitar la verdad biológica de la existencia de los órganos sexuales masculinos y femeninos, sino por difundir un mensaje en contra de lo que él cree que es una opinión pero que, en realidad, es una verdad biológica que ni es opinable ni está sujeta a ideologías: el que la homosexualidad y la transexualidad existen como condición en la naturaleza. Al negar esta verdad de una manera publicitaria, no sólo se ofende a esas personas sino que, además, el anuncio discrimina y anima a cercenar sus libertades y derechos.

No, Arsuaga no es un mártir de la libertad de expresión.

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El transexual recibido por el Papa Francisco escribe al presidente de Hazteoir 

A D. Ignacio Arsuaga, Presidente de Hazte Oír. Mi nombre es Diego, como podrá comprobar a lo largo de esta carta soy un tipo absolutamente normal. Extremeño, Funcionario del Ministerio de Agricultura, hombre familiar, escritor en mis ratos libres, Católico Practicante y Transexual (confío que tras esa última palabra tenga la capacidad de seguir leyendo).

Me dirijo a Ud. desde un extraño pero sincero respeto, algo que desde muy pequeño me inculcaron mis Padres hacia todo el mundo.
Llevo semanas leyendo y escuchando las críticas, opini
ones y dudas que ha generado el Autobús que con ese mensaje innecesario pretende recorrer la geografía española. He apelado a la tranquilidad pero en vista de que este absurdo no para, se me plantean una serie de preguntas que Ud. debería saber contestar.

Dígame, ¿en algún momento de su vida ha conocido de cerca la Transexualidad? ¿Ha podido sentir a través de alguien conocido o querido la dificultad que supone para una persona que nace en un cuerpo equivocado caminar cada día? ¿Se ha preocupado antes de lanzar esta Campaña por tratar de ponerse en la piel de los PADRES de un menor Transexual?... supongo que sus respuestas serán todas NO porque de otra forma, serían imposible que alguien con mínimos principios de MORALIDAD pueda arremeter sin sentido contra algo tan sagrado como es la VIDA del otro.

Se declaran Católicos (dicen de Uds. "ultra")... Su modelo a seguir es pues Jesús de Nazaret, un Hombre que salvaba Prostitutas y Adulteras de lapidaciones... ¿de verdad cree que a mí me condenaría o permitiría que alguien me lapidara con insultos, burlas y mensajes en autobuses?...

Francamente ¿cree que Dios es el monstruo que pretenden vendernos? Compartimos muy a su pesar el mismo Dios, la diferencia es que Uds. lo disfrazan de juez con látigo, de clasismo y exclusión, de miedo e infierno de amor para unos y no para otros... Mi Dios (que es el suyo) no entiende de diferencias, ni de odio sin sentido, ni de cerrojos en su casa; mi Dios me escucha y me abraza, le guste o no y si alguien ha de irse en ningún caso seré yo, créame.

Desconozco el número de seguidores que tendrá su organización pero ¿han pensado que a cualquiera de sus hogares mañana puede llegar un Hijo/a Transexual? ¿Cuántos autobuses y panfletos harán entonces que circulen delante de sus propias narices?... pero no claro!!! Uds. antes de reconocer, querer y proteger a un Hijo "raro", prefieren esconderlo, "curarlo" al precio que sea o simplemente impedirle VIVIR, vestirlo de hipocresía y pasearlo ante todos como alguien "perfecto"...

La Transexualidad sr. no es algo que se elige, la transexualidad llega con cada uno y salvo morir en vida o aceptarla, no puede hacerse NADA contra ella. Debería recurrir a ese dicho "todo lo que lances hacia arriba, puede caerte encima..." La transexualidad es MUCHO MAS QUE UNOS GENITALES y si, EXISTEN NIÑOS Y NIÑAS pero a nadie y menos aún a gente con mentes cerradas y enfermas de ira y desconocimiento, debe importarles lo que los pequeños tengan debajo de su ropita.

¿De verdad tiene su conciencia tranquila? Con los problemas reales que tiene este mundo ¿no se sentiría mejor invirtiendo el dinero de esta campaña en alimentar o vacunar a Niños que lo necesitan en lugar de erigirse "juez" en la vida de quienes jamás lo invitaron?...

Se amontonan las preguntas y se me ocurre hacerle una invitación, ¿no cree que ha llegado la hora de dar la cara y defenderse de las miles de críticas que se vierten sobre Ud. y su campaña? ¿No sería lo lógico darnos argumentos que aunque de nada sirvan, al menos puedan intentar aclarar un poco este sin sentido?

Hagámoslo sr. Sentémonos en un debate Ud. y yo. Desde el respeto, apostando por el dialogo y con el fin de frenar esta absurda guerra entre unos y otros donde lamentablemente las balas son los pequeños. Tratemos de ignorarnos al menos. Yo no quiero ni su apoyo, ni su ayuda ni su aceptación, tan solo quiero RESPETO y que deje mi camino y el de todos los (para Ud. "distintos") libre de rocas que nos impidan caminar como a cualquiera.

Anímese, siempre será más sencillo DIALOGAR a tener que pasar por el bochornoso trance de que lo expulsen de todos lados o en el mejor de los casos le llenen de huevos con tomate ¿no cree?

Para finalizar, quisiera citarle la frase que me regaló un Buen Amigo al que conoce perfectamente y al que dudo tenga mucho aprecio: "Cuando alguien te rechace piensa siempre que el problema está en su cabeza, nunca en la tuya..."
Espero sus noticias.

Diego Neria Lejarraga
PLASENCIA (Cáceres)


jueves, 9 de marzo de 2017

El autobús de la discordia


Estos días nos hemos encontrado con la polémica del autobús fletado por la asociación ultracatólica HazteOir en diversos periódicos de tirada nacional. En Facebook también he podido seguir las opiniones de mucha gente a favor y en contra, y he leído comentarios que denotan un galimatías muy principal en lo que se refiere a libertad de expresión, derecho a opinar, censura etc... Y se mezclan churras con merinas. 

En el primer autobús se podía leer lo siguiente: "los niños tienen pene; las niñas tienen vulva; que no te engañen" y "si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo". Hasta que el Juzgado de Instrucción Número 42 de Madrid acordó prohibir su circulación por emitir un mensaje contra la transexualidad (1)

El presidente de HazteOír reconoció que su eslogan podía ser "provocador" pero no que conllevara un "rechazo" a la transexualidad o a la homosexualidad, a la vez que reivindicaba su derecho a la "libertad de expresión". No consigo entender para qué sirve el mensaje entonces, si no es para oponerse al hecho de la homosexualidad y transexualidad. La libertad de expresión es un derecho fundamental, pero tiene lógicamente unos límites establecidos por ley. Y esos límites son aquellos con los que se protegen otros derechos fundamentales. No se puede ir por ahí mintiendo o difamando simplemente porque uno tenga derecho a expresarse libremente. ¿Es esto tan difícil de entender?

Pero el problema aquí no es ni de libertad de expresión, ni se ha censurado a nadie; se trata de la discriminación a la que incita el mensaje, por mucho que se mantenga lo contrario. Salvando el hecho de que todo lo que concierne a la homosexualidad, transexualidad etc., no es una simplemente una opinión sino un hecho que se puede estudiar científicamente, el publicitar un mensaje en el que se da a entender que no existen cerebros de mujeres en cuerpos de hombres y viceversa, es incitar al racismo y la discriminación, atenta contra la dignidad y pretende vulnerar los derechos de esas personas. El mensaje, de manera indirecta, no acepta la existencia de personas transexuales y, por tanto, tampoco sus derechos. Y por eso se ha prohibido la circulación de un autobús publicitando ese mensaje.

Imaginemos el mismo autobús diciendo: “los negros tienen piel negra y los blancos tiene piel blanca, que no te engañen” “si naces negro eres negro y si eres blanco, seguirás siéndolo”. Aunque el mensaje es una tontería inmensa (del mismo nivel que la del autobús de HazteOir), el "que no te engañen" del texto incita de manera indirecta a no considerar igual a blancos y negros y, aunque pudiéramos expresar esta estupidez libremente, todos estariamos de acuerdo en que se parara el autobús por llevar publicidad que pudiera incitar al racismo.


Algunos ponen como ejemplo de trato injusto el autobús que hace unos años fletó la organización atea de Richard Dawkins y que “rezaba”: "Probablemente Dios no exista. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Pero la diferencia radica en que esto sí que es una opinión que no vulnera los derechos ni libertades de nadie. Es como si, a su vez, HazteOir organizara un autobús con mensajes religiosos: “Jesús te ama” o “Sigue sus mandamientos y serás feliz”.

Así lo veo yo. Y, ¡ojo, que no te engañen!



(1) Artículo 3 Publicidad ilícita

a) La publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución, especialmente a los que se refieren sus artículos 14, 18 y 20, apartado 4.

Articulo 2.4 de la Ordenanza de Publicidad Exterior

4.-Se podrá disponer la retirada inmediata de forma cautelar de la publicidad que vulnere los principios establecidos en el artículo 3 de la ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad, con independencia de los procedimientos sancionadores y restantes actuaciones que tramiten los órganos competentes en materia de publicidad.


miércoles, 22 de febrero de 2017

Reflexiones de una mañana de febrero



Para darnos cuenta de la verdad de quien somos sólo hay que desnudarse y plantarse de cuerpo entero frente a un espejo. ¿Qué nos diferencia de nuestros primos los chimpancés o bonobos? ¿Que tenemos menos pelo? Poseemos las mismas estructuras anatómicas, semejantes órganos, tejidos y tipos de células y compartimos idénticas funciones fisiológicas. Nacemos, nos reproducimos, orinamos, defecamos y morimos como es común en el resto del reino animal, y nos conducen los mismos instintos que aseguran nuestra reproducción y supervivencia. ¿Qué nos hace pensar pues que somos diferentes?

El hecho de que poseamos una inteligencia más desarrollada y que nos haya permitido conquistar el medio donde vivimos no es razón para pensar que seamos distintos al resto de los animales. Ni siquiera estoy de acuerdo con la expresión “animal racional” para referirse al hombre. Podíamos dejarlo en “animal más racional que otros”, porque la inteligencia no es exclusiva de la especia humana. Se encuentra en grados dentro del reino animal y existe una amplia variedad de experimentos que muestran la capacidad de razonamiento abstracto (hasta hace poco atribuida sólo al hombre) que han desarrollado algunas especies. La inteligencia es una habilidad que se presenta en diversos grados en el reino animal, al igual que existen grados en la capacidad de volar, o en ver mejor o peor en la oscuridad.

No creo que el hombre fuera creado por ningún Dios a su imagen y semejanza. Somos imagen y semejanza de otros animales que vemos dando saltos por la selva. Esos son nuestros semejantes, con quien compartimos un ancestro común. Hemos sido nosotros quienes hemos creado a Dios (y no sólo a uno) según nuestra imagen. Es el Dios que aparece en la Biblia actuando y mostrando las mismas pasiones que un hombre, y los dioses del Olimpo entregados a sus intrigas, luchas y fogosidades amorosas. 


A ese Dios tan humano que aparece en la Biblia se le fue poco a poco divinizando. Es a Platón, en su esfuerzo por comprender la naturaleza divina, a quién debemos el nacimiento de la disciplina denominada Teología y que tiene como objeto de estudio a Dios y el de las cosas divinas. Este intento racional de estudiar la divinidad no es exclusivo de las religiones abrahámicas, también lo encontramos en las mitologías greco-romana, egipcia y germánica. Pero es en el cristianismo donde alcanzó su cénit esta disciplina, que tiene como objeto de estudio un ser inventado y a quien se le da vueltas y más vueltas intentando justificar lo injustificable, construyendo castillos de naipes, e intentando explicar lo inexplicable. Un sinsentido al que profesores entendidos de aspecto serio y apariencia respetable han dedicado por completo sus vidas. Estoy de acuerdo con Sam Harris cuando dice que esta idea, la de Dios, es una de las sinrazones más alucinantes que nos podemos encontrar en la historia del pensamiento humano. Y estoy de acuerdo con S. Tomás y el tomismo, en que se puede llegar partiendo de las criaturas a la ida de Dios, aunque no sea el Dios existente, sino ese imaginario, que los hombres hemos creado y a quien atribuimos todas las características que nos parezcan oportunas y que “cuadren” con la estructura de nuestro pensamiento.

Esa idea no es más que una pirueta malabarista, un truco de prestidigitador, un sueño, un espejismo, la explicación para lo que no alcanzamos a comprender, un deseo proveniente de la mezcla entre nuestras ansias de eternidad y la impotencia de sabernos mortales, animales conscientes de que están destinados a desaparecer.







miércoles, 26 de octubre de 2016

Polvo eres...


Lentamente se acerca el mes de noviembre. En esta época del año se acortan los días y en el país donde vivo la niebla, la falta de luz y los primeros fríos hacen especialmente triste el otoño. No es casualidad que sea en estas fechas cuando recordamos a nuestros difuntos y dedicamos más de un pensamiento a nuestra condición mortal. "Somos polvo de estrellas”, que decía Carl Sagan, y será en el momento de nuestra muerte cuando el material que se organizó de manera extraordinaria para conformar nuestro cuerpo, inicie el proceso de desorganización para quizás formar parte de otros seres o, simplemente, deambular hasta el final de los tiempos disueltos en el agua de los ríos y del mar. Me gusta pensar que algo de ese material se elevará con los vientos y viajará hasta esos lugares que ni soñando pudimos visitar en esta vida, y que otra fracción de nosotros será absorbida por las raíces de algunas plantas para acabar formando parte de sus maravillosos y coloridos pétalos.


Disfruto reflexionando sobre esta realidad cósmica que considero bellísima. Piénsalo un momento. Los elementos fundamentales que conforman tu cuerpo (carbono, hidrógeno, oxígeno, nitrógeno, fósforo y azufre) se originaron durante el Big Bang (hidrógeno) o en el interior de las estrellas mediante reacciones termonucleares de fusión, y se esparcieron por el universo tras la explosión de las mismas. Somos polvo de estrellas. Debemos nuestra vida a la muerte de esos cuerpos celestes. Esos elementos se organizaron en moléculas y macromoléculas para, de una manera todavía desconocida por la ciencia, ser capaces de formar estructuras replicativas dando lugar a la vida. 


Fiel a esta idea, tenía pensado para cuando se acaben mis días, el disponer que mis cenizas se esparcieran en el mar Mediterráneo, frente a la casa que me vio crecer. Hoy me encuentro con la noticia de que la Iglesia va a prohibir esta práctica, y que no celebrará funerales para aquellos difuntos que deseen devolver sus restos a la naturaleza (Instrucción Ad resurgendum cum Christo. Acerca de la sepultura de los difuntos y la conservación de las cenizas en caso de cremación). La Iglesia nos recuerda que “polvo eres y en polvo te convertirás”, pero nos prohíbe que podamos disponer libremente de nuestros últimos restos, de ese polvo. No se contenta la institución con reglar nuestra vida (sobre todo la sexual) y nuestra manera de pensar (filosofía, ética), ahora también nos va a imponer el cómo debamos descansar después de nuestro fallecimiento y si no lo hacemos como ella determina, a modo de castigo, nos privará a nosotros y a nuestros familiares de los ritos funerarios cristianos tradicionales. Y esto lo hace “para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista”, es decir, para protegernos de otras maneras de pensar, postura típica de una organización que detesta la libertad de pensamiento de sus miembros.

¿Pero es que no acepta la Iglesia que el origen de los elementos que nos conforma, antes de ser incorporados como parte de nuestro cuerpo mediante la alimentación y el crecimiento, formaban parte de la naturaleza a la que tarde o temprano volverán? ¿Es pensar así contrario a la fe? ¿Es malo ese pensamiento naturalista?

Un anacronismo absolutamente innecesario. Me dirán algunos “¿qué te importa esto a tí ahora, si ya no crees en la existencia de Dios?” Pues pienso que mi vida se ha desarrollado conforme a una educación católica, vivo en una Europa con profundas raíces cristianas y me gustaría seguir formando parte de esa tradición. Por otra parte, me entristece el distanciamiento con los miembros de mi familia que son creyentes y que, creo, se acelera por este tipo de noticias. Las prohibiciones y mandatos de esta naturaleza sólo hacen alejarnos más de una institución que parece bregar en sentido contrario y cada vez más rápido a lo que dicta la razón y el sentido común.

Sin duda, un anacronismo más.







viernes, 14 de octubre de 2016

En los límites del abismo


El pasado día 9 se inauguró en Torrevieja la exposición “En los límites del abismo” del filósofo, pintor, poeta y docente Rafael Bascuñana Benítez y en la que se presentó, utilizando letras, pintura y medios audiovisuales, su visión (y obsesión) sobre el hombre y el ser. No tuve la suerte de asistir, pero como el autor es mi tío, conozco bastante bien su obra y su manera de pensar. Hemos pasado agradables noches de verano hablando y discutiendo sobre el hombre, el cosmos, su origen, sobre la existencia de Dios, y por qué hay algo en lugar de nada, sobre religión, política, ética y tantos otros temas. Aunque no compartimos los mismos puntos de vista en algunas temas, es su inteligencia, su entusiasmo y la manera de explicarse la razón de que me guste tanto conversar con él.

En esta exposición, el artista nos cuenta con poemas, cuadros y un magnífico vídeo documental (producido, montado y editado por otra persona maravillosa y muy querida: Luis José Muñoz Almagro), lo esencial de su pensamiento. Y para hacer esto ha razonado y plasmado sus reflexiones en creaciones con las que se esfuerza en transmitirnos sus inquietudes de manera plástica.

Rafael piensa. Y esto mismo es lo que nos propone: el que pensemos por nosotros mismos. Somos náufragos arribados a la playa de la existencia y, o comenzamos a pensar, u otros lo harán por nosotros. O nos orientamos, o habrá otros que querrán orientarnos y, lo que es peor, intentarán a toda costa imponernos su visión, algo a lo que tradicionalmente se han dedicado concienzudamente y con más o menos éxito religiones e ideologías.

Mis conversaciones veraniegas con Rafael reflejaban la manera en que iba evolucionando mi pensamiento: desde una perspectiva de defensa a ultranza de la fe hasta una crítica de la aceptación irracional de visiones cosmológicas que hoy considero pura mitología. El paso de una infancia en la que todo se nos daba masticado, hasta la madurez de pensamiento en la que, desprendido de prejuicios, decidí empezar a pensar por mí mismo, situándome en el límite de ese abismo terrible que trasciende a la razón misma.

A mí me ha llegado el mensaje y he entendido lo que Rafael intenta transmitir, por eso le dedico en agradecimiento esta entrada del blog en la que se recoge la noticia de su excelente trabajo.



Aquí el enlace por si no aparece el video en los dispositivos móviles.

Y la entrevista a Rafael Bascuñana