lunes, 19 de diciembre de 2011

¡FELIZ NAVIDAD!


El Amor es el significado ultimado de todo lo que nos rodea. No es un simple sentimiento, es la verdad, es la alegría que está en el origen de toda creación.

Rabindranath Tagore

viernes, 16 de diciembre de 2011

Sobre la evolución del hombre, la inteligencia y la existencia del alma (I)


En las últimas entradas del blog he expresado mi preocupación sobre sobre la tenacidad de algunos grupos cristianos en negar la evolución y su empecinado aferramiento a una filosofía mal llamada “cristiana” procedente de la vetusta y trasnochada escolástica. Una última intervención en el blog de Daniel Iglesias (Infocatólica) nos servirá de ejemplo de partida. Afirma el apologeta uruguayo :

La espiritualidad del alma humana se demuestra a partir de la espiritualidad de la inteligencia y de la voluntad.

A mi réplica, sosteniendo el que no existe ninguna demostración filosófica que se precie de haber demostrado no sólo la espiritualidad sino la misma existencia del alma, me contestó:

Si fuéramos sólo conjuntos de átomos, como piensan los materialistas, no podríamos pensar, ni conocer, ni decidir. Los átomos no piensan, ni conocen, ni deciden. Ningún microscopio permitirá jamás ver un pensamiento, un conocimiento o una decisión. Luego éstos son realidades de otro orden, un orden inmaterial. ¿Cómo podría ser libre un mero manojo de átomos? ¿Acaso los átomos se reúnen en concilio y votan para decidir hacia dónde se moverán? Sin embargo, todos nosotros tenemos una evidencia íntima irreprimible de nuestra propia libertad, que es insensato negar.

Es evidente que Daniel Iglesias cree que la posibilidad de pensar, la de conocer y la de decidir son facultades espirituales y llega a ese razonamiento al constatar que los átomos no pueden pensar ni decidir y que esos pensamientos no puede ser “vistos” mediante el uso de un aparato. Luego tienen que ser realidades espirituales. ¿Pero es esto cierto?

¿Es verdad que 1) de un conjunto de elementos materiales sencillos no puede darse la aparición de una función biológica compleja como pudiera ser la capacidad de razonar y 2) es cierto que si no podemos analizar algo con un aparato, si no se puede “ver” y “tocar” ese algo tiene que ser de naturaleza espiritual?

Tengo la sensación de que los argumentos utilizados por el señor Iglesias están afectados desde el principio por la misma infección que contamina e invalida a todo el sistema tomista, es decir, el partir de la aceptación por la fe de lo espiritual para luego utilizar estas nociones en el desarrollo de razonamientos filosóficos. Pero no creo que sea ni razonable ni honesto proceder de esta manera. Para aproximarnos de una manera racional al problema del hombre tenemos que despojarnos de prejuicios religiosos de cualquier tipo.

Sé que, aunque mucha gente entenderá lo que voy a exponer a continuación, muchos otros se habrán echado ya las manos a la cabeza al leer eso de “prejuicios religiosos”. Y es que no sólo debemos olvidarnos en este viaje de la teoría hilemórfica inventada en la Grecia antigua y adoptada por la filosofía cristiana, sino que debemos arrinconar afirmaciones que deriven de cualquier convicción religiosa como pudiera ser, por ejemplo, la de la reencarnación y transmigración de las almas en el hinduismo u otras tan peregrinas como la de la creación del hombre según la mitología maya. Explica el libro maya Popol Vuh, que los hombres fueron creados del barro pero esta primera creación fracasó. Luego los dioses crearon a los hombres de la madera, pero eran imperfectos y carecían de sentimientos y de alma. Al tercer intento, los dioses crearon al hombre a partir del maíz.

La negación de la teoría de la evolución por parte de fundamentalistas cristianos está absolutamente relacionada con la imposibilidad de aceptar la aparición del “alma” en la escala evolutiva. Este error sólo puede ocurrir cuando se identifica inteligencia y voluntad con la dimensión espiritual que llamamos alma. Es entonces cuando el lío se hace imposible de desenredar.

Pero lo voy a intentar, y lo haré si Dios quiere, paso a paso, en las siguientes entradas.

jueves, 1 de diciembre de 2011

El "diseño inteligente" a juicio

Esta será la última entrada sobre el tema de la evolución y el diseño inteligente. Hace poco encontré el documental de triste título "Diseño inteligente: Darwin contra Dios", en el que se cuenta la historia de lo acontecido en el distrito de Dover en 2005.

En enero de 2005, en el distrito escolar de Dover (Pennsylvania), Estados Unidos, los estudiantes de bachillerato debieron escuchar la lectura de un texto en el que se explica la existencia de ideologías alternativas a teoría de la evolución, en particular el diseño inteligente.

Dado el carácter polémico de la decisión, se permitió que los padres solicitaran la no presencia de sus hijos durante la lectura del texto. Debido a su carácter no científico, algunos profesores de biología se negaron a leer el texto argumentando su falta de base científica y/o su estrecha relación con el creacionismo. Este hecho produjo que posteriormente, en una demanda presentada por un grupo de padres al consejo escolar del distrito, el juez federal J. E. Jones III dictaminara como "inconstitucional la enseñanza del diseño inteligente en las escuelas por ser un "argumento religioso" y que "es una redenominación del creacionismo, no una teoría científica". (Wiki).

El documental, que utiliza los textos del juicio donde testificaron defensores del DI como Behe, y donde entrevistan al mismo Johnson (no el de la colonia, sino el fundador del movimiento), demuestra que el diseño inteligente es la nueva marca del creacionismo. En el juicio se puso en evidencia a Behe, al refutarse de una manera arrolladora su teoría de la complejidad irreductible. También se entrevista a un científico experto en flagelos bacterianos y a quien Behe utilizó como fuente en el juicio y malinterpreta en su libro “La caja negra de Darwin”.

El documental muestra los fósiles de transición tan negados por los creacionistas. Por cierto, cada vez que se les presenta a estos señores un fósil de lo que suponemos una especie que se encuentra a caballo entre otras dos, sólo se dedican a negarlo sin ningún tipo de argumento. Un ejemplo clásico es el Archaeopteryx o la serie de fósiles que muestran la evolución de las ballenas.

En una entrevista al mismo Johnson (ojo, abogado y no científico) se presenta la estrategia de estos señores. Johnson admite que el fin es destruir la teoría de la evolución y para eso ha orquestado una estrategia apoyada por el Discovery Institute. Este instituto presentó esta estrategia por medio de un manifiesto conocido como el documento de la cuña, el cual describe una amplia agenda social, política y académica cuyo objetivo último sería el tratar de revertir una supuesta sofocante visión del mundo materialista al "derrotar el materialismo científico"; que según esta organización estaría representado por la enseñanza de la evolución biológica, y sustituirla por una supuesta ciencia de índole religiosa acorde con las convicciones cristianas teístas que profesa el Discovery Institute" y con ello "afirmar la realidad de Dios".,siendo su objetivo "renovar" la cultura americana, al tratar de moldear la política pública de forma que sólo refleje las creencias y los valores cristianos conservadores que son aceptados por el Discovery Institute. (Wiki).

Después de este fiasco, Behe no se atrevió a conceder una entrevista para el documental. El juez y algunos de los padres que presentaron la demanda recibieron amenazas de muerte por parte de cristianos fundamentalistas.

Ya he comentado anteriormente que estas personas se equivocan de la misma manera pero en sentido contrario a como lo hace el científico ateo Richard Dawkins. Dawkins, al ver que existe en la naturaleza un mecanismo por el que esta evoluciona, concluye que no hay Dios. Los creacionistas, al creer en Dios, no pueden aceptar que la naturaleza puede evolucionar por sí sola.

Recomiendo vivamente la visualización de este documental. Si alguien sigue empeñado en adherirse a esta corriente religiosa y pseudocientífica debería informarse seriamente sobre el tema y este documental puede serle muy útil y quizá le abra los ojos.

Cuando se lo hayan metido en el cuerpo entonces podemos seguir hablando.







lunes, 21 de noviembre de 2011

Y ahora.. la evolución


He seguido participando en algunas discusiones en los blogs del periódico digital Infocatólica. Esta vez le ha tocado el turno al manido tema de la evolución.

El señor Daniel Iglesias Grèzes ha dedicado de momento la friolera de seis artículos distintos en contra de la evolución. Nos ha ofrecido su traducción del libro de Phillip E. Johnson, Darwin on Trial (Darwin a juicio) a trocitos y dónde ha intentado “demostrar” que la evolución por selección natural no ha podido ocurrir y que es un error de la ciencia moderna el aceptarla como teoría explicativa del desarrollo de la vida en nuestro planeta.

Philips E. Johnson no es biólogo (el señor Iglesias tampoco lo es), es abogado, pero se le considera cofundador de la corriente pro-religiosa que sostiene que el origen o evolución del Universo, la vida y el hombre, son el resultado de acciones racionales emprendidas de forma deliberada por uno o más agentes inteligentes.

El diseño inteligente (DI) es una versión del creacionismo, doctrina sin base científica que opina que cada ser vivo existente proviene de un acto de creación llevado a cabo de acuerdo con un propósito divino.

El creacionismo se desarrolló especialmente en EEUU y sus partidarios buscan obstaculizar e impedir la enseñanza de la evolución biológica en las escuelas y universidades. Los creacionistas hacen una interpretación literal de la Biblia y se sostiene la creación del mundo, los seres vivos y el cataclismo del Diluvio Universal tal como está descrito en el Génesis, sin pretender concretar de manera científica el origen de las especies.

El diseño inteligente es una variante moderna del creacionismo. Los promotores del diseño inteligente postulan que el modelo científico de la evolución por selección natural sería insuficiente para explicar el origen, la complejidad y la diversidad de la vida actual. Es decir, niega que la selección natural sea el motor directriz de la evolución.

Entre los partidarios del DI hay algunos, como Daniel Iglesias, que aceptan el hecho de la evolución, pero niegan el que esta se haya producido por selección natural (nunca ha explicado un mecanismo alternativo) Copio de la Wiki: la selección natural se define como la reproducción diferencial de los genotipos en el seno de una población biológica. La formulación clásica de la selección natural establece que las condiciones de un medio ambiente favorecen o dificultan, es decir, seleccionan la reproducción de los organismos vivos según sean sus peculiaridades. La selección natural fue propuesta por Darwin como medio para explicar la evolución biológica. Esta explicación parte de dos premisas; la primera de ellas afirma que entre los descendientes de un organismo hay una variación ciega (no aleatoria), no determinista, que es en parte heredable. La segunda premisa sostiene que esta variabilidad puede dar lugar a diferencias de supervivencia y de éxito reproductor, haciendo que algunas características de nueva aparición se puedan extender en la población. La acumulación de estos cambios a lo largo de las generaciones produciría todos los fenómenos evolutivos.

Pues bien, esta teoría aceptada por la mayoría de científicos en el mundo mundial todo él, es rechazada como equivocada por estos señores. En el fondo el problema radica en no querer ni siquiera imaginar al hombre inteligente evolucionado desde ancestros que no lo fueran.

Los argumentos que utilizan para intentar atacar a la  teoría de la evolución actual no son en absoluto experimentales ni presentan observaciones empíricas de manera demostrativa. Sólo se dedican a decir una y otra vez que esto no puede ser así, que no se lo creen que no puede ser porque no, no y no y punto a la línea.

Los débiles argumentos que utilizan son las mismas tonterías acientíficas aducidas por los creacionistas como, por ejemplo, la complejidad del ojo, es decir:  que no puede haber pasos intermedios en la evolución del ojo porque esas estructuras intermedias no podrían ver y por tanto no podrían ser seleccionadas. No me voy a detener a explicar el fallo del argumento porque alargaría mucho esta entrada y cualquiera puede encontrar en internet la explicación de cómo ha podido evolucionar el ojo. Pero como botón de muestra tenemos Euglena, una alga unicelular que posee unas estructuras fotorreceptoras (no es un órgano, ni un ojo) capaz de detectar la luz ¡Y ES UNA SOLA CÉLULA! (Tuve el placer de poder explicarla y mostrarla en vivo en el curso de biologia para estudiantes de medicina el pasado viernes). De ahí en adelante podemos encontrar en la naturaleza el uso fotorreceptores como células especializadas en distintos grados desde los gusanos platelmintos hasta el ojo humano.Y en todos esos "pasos intermedios", los organismos podían detectar la luz.

El otro manido argumento es el de la falta de fósiles de esos pasos “intermedios”.

Los creacionistas y los seguidores del DI pasan por alto varias cosas, por ejemplo, que no todo animal y siempre se fosiliza. Los fósiles descubiertos son de determinados animales en determinadas zonas y bajo determinadas circunstancias. Por eso es una idiotez el decir que si no tenemos fósiles de todos y cada uno de los cambios estructurales y en cada una de las especies o variaciones animales la teoría evolutiva no es cierta. Pero es que, además, sí que hay fósiles de especies que no existen hoy día y que presentaban características intermedias. Copiamos de la Wiki:

Los dinosaurios con plumas se consideran formas de transición entre dinosaurios clásicos y aves. Era ya conocido que las aves antiguas como el Archaeopteryx tenían muchas características de reptil, como dientes, y garras en sus dedos, y muchos años antes se había teorizado que los pájaros descendían de dinosaurios terópodos. A finales de los años 1990, los descubrimientos de dinosaurios con plumas en China proporcionaron la prueba concluyente de la conexión.

Por otro lado no reparan en una sencilla observación: si todas las especies que existen actualmente (y digo TODAS las especies de plantas y animales) no han evolucionado y han existido invariablemente desde su creación ¿Dónde se encuentran los fósiles de las mismas?

Algunos de estos fanáticos del DI aceptan la posibilidad de variaciones por medio de mutaciones pero sólo dentro de la misma especie (adaptaciones intraespecificas). Parecen desconocer que la clasificación en variaciones, razas, mezclas y subespecies de los animales y plantas es algo artificial creado por el hombre. La naturaleza no encasilla a esos individuos y sólo cuando grupos de ellos se mantienen aislados se separan genéticamente de sus congéneres de manera que, a la larga, se hace imposible la reproducción entre individuos de esas subespecies, dando lugar a la aparición de una nueva especie. ¿Por qué razón esa última mutación o evento genético que impide ahora a esos individuos de una subespecie de reproducirse con otros de otra subespecie distinta, tiene que ser directa acción divina (diseño inteligente) y no simplemente otro hecho natural seleccionado positivamente?

He intentado hacer estas explicaciones en el blog de Daniel Iglesias con varias argumentaciones respetuosas y ¿adivinan qué pasó?

Me censuraron al segundo comentario.

A partir de ese momento no podía utilizar ni mi nombre ni mi IP. Así que tuve que utilizar la misma estrategia que en el blog de Néstor Martínez, cambio de pseudónimo y programa de ocultación de IP para seguir comentando. Poco a poco, y que nadie se me ofenda, empiezo a pensar que él hábito de la censura parece ser práctica argumentativa habitual entre "intelectuales" uruguayos.

Les expliqué que, como biólogo, trabajo diariamente con la comparación de genomas de varias especies de la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) y que, al hacer esas comparaciones vemos diferencias en el ADN que se han producido por mutaciones, recombinaciones genéticas, transposiciones, inversiones etc… y que han dan cuenta de la separación de esas especies de manera gradual. Por eso podemos hacer árboles filogenéticos e incluso calcular los millones de años en los que esas variaciones tuvieron lugar.

Y me criticaron

Expliqué que esa selección natural la podemos “ver” en el laboratorio por ejemplo observando la selección de cepas bacterianas resistentes a antibióticos y que por eso es tan peligroso el utilizarlos a diestro y siniestro, porque se SELECCIONAN nuevas variantes resistentes. Expliqué también que virus distintos como el de la gripe humana y el de la porcina o aviar pueden recombinar su ADN y se seleccionan esas variantes por ser más agresivas y se reproducen de manera más rápida.
Expliqué que existen especies de Drosophila que quedaron aisladas en islas (como ha ocurrido en las Galápagos con otras especies) y que allí acumularon variaciones en su genoma que hace que ahora las consideremos especies distintas.

Eso es ciencia.

Y me siguieron apaleando dialécticamente y sin presentar argumentos de peso.

Expliqué que esas mismas estructuras como los ojos pueden perderse si no son necesarios, como ocurre en multitud de especies que ha colonizado ambientes sin luz. La naturaleza, mediante la acumulación de mutaciones, en un proceso que es la otra cara de la moneda de la selección natural, ha propiciado la pérdida de esas estructuras que no conferían ninguna ventaja sino más bien un gasto energético para esos animales. ¿Para qué tomarse la molestia de construir algo que no sirve para nada? Esos animales presentan estructuras oculares vestigiales, es decir residuales y no funcionales, que demuestra que estan perdiendo los ojos.

Eso es ciencia.

Pero no, no aceptan ninguno de los argumentos científicos presentados y, estas personas (en la mayoría sin conocimientos ni preparación científica), se apoyan en el hecho de que hay científicos que defienden el DI. Sí, los hay, pero que defienden el DI desde su faceta religiosa o como simple opinión porque no han publicado ningún trabajo en alguna revista seria mostrando que esa teoría pseuodreligiosa y pseudicientífica del DI pueda ser al menos considerada como hipótesis científica.

La evolución por selección natural no está en contradicción con la fe. Juan Pablo II y Benedicto XVI se han expresado varias veces en este sentido y la Iglesia nunca condenó a Darwin. Son los cristianos fundamentalistas lo que intentan ahora IMPONER esa visión por una sencilla razón: porque no pueden aceptar que el hombre haya surgido como producto de la evolución por selección natural. En el fondo le están quitando a Dios la posibilidad de haber creado una ley natural que dirigiera la aparición gradual de la vida sobre la tierra, coronada por la del hombre inteligente. Su Dios es, por tanto, menos poderoso que el mío.

La teoría de la evolución por medio de la selección natural no contradice y diría más: incluso se adapta, si quieren, de manera más literal a lo escrito en el Génesis, es decir: que Dios creó al hombre del barro de la tierra.

Es una pena que en la Iglesia católica del siglo XXI existan todavía esas voces fundamentalistas que no hacen otra cosa que daño con sus insensateces a la propia religión que dicen defender.

"Me lo estaba temiendo: los protocolos de la evolución les están confundiendo"

-----------------------------------------------------------------------------

Como botón de muestra, añado la contestación de Daniel Iglesias a uno de mis comentarios hoy mismo en su blog:

"Ningún cristiano coherente puede decir que el diseño inteligente de la vida por parte de Dios es un sinsentido. Al contrario, es una exigencia de su fe."

El admitir el "diseño inteligente" es para este señor una "exigencia de la fe". Es decir, si rechazo esta teoría por pseudocientífica, pseudoreligiosa y fundamentalista y que me quieren imponer entonces no soy un cristiano coherente y, además, no estoy viviendo debidamente mi fe.


Ahí queda eso.

 

martes, 8 de noviembre de 2011

El dogmatismo filosófico


He seguido interviniendo en el blog de Infocatólica de Néstor Martínez discutiendo sobre metafísica tomista. En las últimas semanas he leído bastante y he aprendido mucho de filosofía pero hay algo de lo que me he dado cuenta: que sigue existiendo el dogmatismo, el intento de imponer una opinión a costa de todo, incluso de borrar de un plumazo al comentarista, el eliminarlo virtualmente cuando no se sabe qué o cómo contestar o cuando contradice nuestra manera de pensar.

Por esto he tenido que intervenir en dicho blog utilizando distintos seudónimos y ocultando mi IP para intentar seguir discutiendo y evitar así que el autor del blog borrara continuamente mis contribuciones.

En el curso de esas discusiones, he visto como este señor y sus palmeros, han ridiculizado los avances de la ciencia, han dudado de la validez de los resultados y conclusiones de la neurociencia cognitiva y a la neurofisiología no admitiendo, por ejemplo, que el color sea una sensación en nuestro cerebro con base en las cosas (depende de la estructura de la materia y de la luz pero sobre todo de un cerebro capaz de interpretarlo) o que el cerebro sea capaz de equivocarse a la hora de interpretar la realidad (alucinaciones, ilusiones ópticas).

Se me acusó (a modo de insulto) de empirista, materialista, anatema, nominalista, relativista, kantiano, y no sé de cuantas cosas más por sostener que lo único que podemos ver ahí fuera es materia y energía. Se me ha vetado por plantear la hipótesis de que un universo incausado y eterno es perfectamente respetable desde el punto de vista lógico y que la materia y la energía y su transformación pudiera ser todo lo que existe.

Acusé al tomismo de ser una filosofía pensada para justificar la creencias de una religión.

El tomismo razona que la realidad no se identifica necesariamente con la existencia, es decir, no todo lo que es, existe. Pero esto lo hace para poder utilizar el concepto de cambio de "potencia de existir" a "acto de existir" que sólo puede suceder por la acción de un Ser superior. Esos entes posibles, según ellos, se dan pero no existen.

Puse en duda el concepto de esos “entes posibles” que están esperando que Alguien les cuelgue el cartelito de la existencia. Dije que esos “posibles” existían en el pensamiento cuando formulábamos, por ejemplo, la hipótesis de que Menganito Fulánez hubiera podido no nacer. Se me dijo que Menganito Fulánez, antes de nacer, era un ente posible que no existía pero que podría hacerlo y, por tanto, Menganito Fulánez “se daba” en la realidad antes de existir pero...como “ente posible”.

Contesté que el señor Fulánez, antes de existir, sólo se podría dar como como ente de razón, como concepto, como idea, como construcción lógica del pensamiento. Y de ese modo ya estaba existiendo pero como concepto, en una hipótesis.

Para “demostrar” que esos posibles se daban en la realidad (sin existir, por supuesto) el autor del blog me preguntaba insistentemente:

Si existía la posibilidad, antes de que los dinosaurios se hubieran extinguido, de que estos se extinguieran. Si ese suceso era posible

Estos señores no sabían distinguir entre posibilidad como antónimo de lo contradictorio o imposible y el concepto de probabilidad y desconocían, al parecer, cualquier estudio sobre la cuestión desde Kant hasta Bunge pasando por Popper.

Y me borraron el comentario

Puse como ejemplo a Russell cuando criticaba a Meinong diciendo que le parecía excesivo el que todo lo que se daba en el pensamiento existiera.

A mí, lo que me parece de verdad excesivo es que lo que no existe sea algo.

Puse en duda el concepto de contingencia de los seres arguyendo que la materia y la energía que componen esos seres no desparecía y que podrían estar en continua transformación (el hombre muere y sus átomos pasan a formar parte de una piedra o absorbidos por una planta que los incorporará en sus hojas y así sucesivamente.)

Por eso propuse un nuevo principio metafísico para ayudar a entender la realidad: el de la continua transformabilidad.

De esta manera no se podía argüir que todo lo que existe sea contingente ("petición de principio" que comete la metafísica tomista en su construcción de argumentos) sino transformable.

Y me borraron el comentario.

Estos señores creen realmente que todas esas construcciones lógicas o ideas utilizadas en su construcción metafísica como “ente posible”, “accidente”, “substancia primera”, “conjunto de entes contingentes” “serie finita o infinita de causas”, etc… existen en realidad y los usan como “prueba” de demostración de la existencia de Dios.

Y me borraron el comentario.

Pienso (y no sólo yo) que no son más que conceptos que inventamos para intentar explicar la realidad y que los malabarismos o las piruetas metafísicas que se hagan con estos conceptos no llegan a probar absolutamente nada. Por eso las conclusiones de la Metafísica no puedes ser verificables (como sostenía Carnap) ni falseables (como diría Popper) y ha sido desprestigiada por tantos filósofos a lo largo de la historia hasta nuestros días.

Estos señores utilizan falacias como la “petición de principio” ("todos los seres son contingentes" o "el efecto no puede ser superior a su causa") o la “falacia de composición” al hablar del Universo con una facilidad sorprendente. Dicen: "el conjunto de seres contingentes tiene que ser a la fuerza contingente" y me ponen como ejemplo que "un conjunto de ciegos no puede ver", y digo yo: claro, lo mismo que si un equipo de fútbol está compuesto de negros, el equipo tiene que ser... negro.

Y me borraron el comentario.

Aplican cualidades de los seres particulares a los conjuntos de ellos que no son más que conceptos (conjunto de ciegos, equipo de fútbol) para terminar cayendo en el “paralogismo de los metafísicos” que, en palabras del también uruguayo Carlos Vaz Ferreira:

Consiste en plantear gratuitamente un pseudoproblema absurdo y sin sentido semántico y una vez que el interlocutor acepta la cuestión absurda, el metafísico le demuestra lo absurdo que es una alternativa (por ejemplo, que el espíritu sea cuadrado o que haya sólo entes contingentes) para a continuación exclamar triunfante que la única alternativa válida es la suya (por ejemplo, que el espíritu es redondo o que hay también un ente necesario). Pero el metafísico no da a conocer la posibilidad de que ambas alternativas sean igualmente absurdas, inadecuadas semánticamente o un completo misterio ininteligible. Y para más inri pretende que el absurdo de una alternativa es prueba de la verdad de la otra, cuando ambas pueden ser igualmente absurdas y, por tanto, el argumento no tiene valor

En definitiva, estos señores intentan imponer una manera de pensar ampliamente superada por la filosofía occidental, negando los avances de la ciencia y la validez de todo sistema filosófico que critique al tomismo.

Yo creía que la filosofía era otra cosa. El amor por la sabiduría. El interés en conocer la verdad y que esto significaba la posibilidad de la discusión tranquila y esclarecedora. Pero me he encontrado con lo contrario. Me he topado con la filosofía convertida en pura ideología y en dogmatismo que se intenta imponer.

Recuerdo a un tomista de escuela que me enseñaba filosofía en mis años mozos (y supongo que lo seguirá haciendo).

Este señor sostenía el siguiente argumento para “probar” la naturaleza inmaterial del alma:

Los conceptos son abstracciones que hacemos de la realidad. Como esas abstracciones son inmateriales, el recipiente de las mismas, es decir, el entendimiento y por tanto el alma (el entendimiento, según S. Tomás, es una de las potencias activas del alma), tiene también que ser inmaterial”.

Y se quedaba el tío tan ancho y nosotros nos íbamos convencidos de que habíamos demostrado la inmaterialidad del alma espiritual toda ella.

Hace ya tiempo que no estoy dispuesto a aceptar ningún dogmatismo, es decir, el tener que comulgar con una determinada aseveración o una afirmación hecha por alguien simplemente por que sí.

Tenemos una razón, y muchos se han dedicado a denostarla y a hacernos desconfiar de ella porque nos pueda llevar a error. Han intentado hacernos creer que es mejor el confiar en lo que ellos nos digan, imponiendo maneras de pensar, prohibiendo la lectura de libros por considerarlos "peligrosos" y creando índices de autores y censurando obras que nos podrían inducir a error o, mejor dicho, nos podrían hacer llegar a conclusiones que no cuadraban con su manera de pensar.

En el fondo, ¿qué estamos diciendo cuando afirmamos ante una determinada situación el que no podemos actuar en contra de nuestra conciencia? Pues que ese actuar repugnaría a nuestra manera de pensar, que sería contrario a la razón.

Como éste es mi blog y tengo el derecho al pataleo, pues así he pataleado: a gusto.

-----------------------------------------------------------------------

Néstor Martínez ha tenido a bien, después de haberme vetado en su blog, el contestarme hoy mismo a una de mis objeciones. La traigo aquí como ejemplo. Sirva como botón de muestra de lo que he intentado explicar en la entrada de hoy.

Él sostiene, como buen tomista,  que "el efecto no puede ser superior a la causa". Yo contesté que esto es una "petición de principio" porque sí vemos efectos que son superiores a sus causas. Por ejemplo, las neuronas forman el cerebro y este es capaz de producir pensamientos. Los pensamientos, los razonamientos podrían ser superiores a la simple suma de los compuestos materiales que forman las neuronas y los procesos neuronales que los producen.

La contestación del tomista Néstor Martínez:

"En efecto, el pensamiento es superior a todo lo que pueden realizar las neuronas, y precisamente por eso, las neuronas no son la causa del pensamiento. El que piensa no es el cerebro, sino la inteligencia."

Ahí queda eso.

lunes, 24 de octubre de 2011

Quien se venga después de la victoria es indigno de vencer (Voltaire)

 

Llevo un tiempo sin escribir nada en el blog. Reconozco que a veces no me apetece o no encuentro el tiempo pero esta vez es distinto: simplemente me encuentro en estado de shock desde que conocí los detalles de la captura, tortura y ejecución de Gadafi y la de uno de sus hijos.

Estas cosas me han impresionado desde siempre. Aunque los periódicos se han encargado de recordárnoslo esto días, enseguida me vino a la mente la ejecución de otros dictadores como la de Saddam Hussein, los cuerpos ametrallados de Ceaușescu y de su mujer, los cadáveres colgados como alimañas de Mussolini y de su amante Clara Petacci y un largo etcétera de animaladas que han quedado impresionadas en mi memoria para no borrarse ya jamás.

Son brutalidades que carecen de sentido y, sólo el que quiere, puede encontrarles justificación en la venganza de aquellos que sufrieron bajo la opresión ejercida por los regímenes de los que estos hombres eran responsables. Hombres que quizás se habrán comportado como monstruos y habrán sembrado el terror y cometido atrocidades más grandes que las que hicieron con ellos. Hombres que habrán despertado los odios más intensos y las lealtades más fieles. Hombres, al fin y al cabo, como tú y como yo, que lo hicieron mal un día y que, desgraciadamente, han experimentado en sus personas aquello de: "quien a hierro mata, a hierro muere".

No, no creo que exista el derecho en este mundo de obrar con ellos de la misma manera y utilizando los mismos medios que habíamos reprobado y censurado.

De esa manera los oprimidos de ayer y vencedores de hoy se convierten automáticamente en torturadores, en verdugos carniceros, cuya dignidad desparece empujada a un lado por sus "justificadas" atrocidades y la maldad sin sentido de sus actos.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Uno por mil

En estos días hemos sabido del intercambio de prisioneros entre Israel y el grupo islámico Hamás. Me ha llamado desde el primer momento la atención el hecho de que Israel canjeara la libertad de Gilad Shalit por la de mil veintisiete presos palestinos. Y no es la primera vez: en 1985 Israel recuperó a tres soldados a cambio de unos mil cien prisioneros palestinos.Y me pregunto lo siguiente (porque siempre tengo que estar liándome la cabeza):

¿Cuánto vale la libertad de un soldado de Israel? Según Israel, el valor de esa libertad es matemáticamente igual a la de unos mil palestinos. De buenas a primeras se podría interpretar este hecho como un desprecio al pueblo palestino: “la libertad de nuestros hombres valen mil veces más que el de los vuestros”.

Pero visto así, los palestinos deberían haberse sentido ofendidos y, por tanto, para igualar la dignidad de las personas de los dos pueblos, deberían haber exigido la liberación de un solo preso y no de mil.

También es posible que los de Hamás sean más listos que el hambre y se hayan aprovechado del complejo de superioridad de Israel con respecto a sus vecinos para mercadear con la libertad de sus presos de una manera realmente exitosa.

Pero es posible otra explicación que no tiene nada que ver con el valor en el mercado de la libertad de las personas. Israel es un país pequeño donde casi cada ciudadano es parte del ejército. El ex agente del Mosad Rami Igra ha declarado: “Somos un país pequeño, un país en lucha. Tenemos que demostrar a los que pelean con nosotros que la comunidad hará todo lo posible para devolverles a casa”.

Y ese parece ser el verdadero motivo de la desigualdad en el intercambio de prisioneros. Israel necesita asegurar a sus ciudadanos, cueste lo que cueste, que les apoyará hasta el final, les ofrece amparo y protección en un territorio siempre amenazado. Y esta vez les ha costado canjear la libertad de uno de sus soldados por la de mil prisioneros.

martes, 11 de octubre de 2011

El tomismo

Llevo unos día participando en una discusión sobre filosofía en un blog católico. Con el tiempo que me ha dejado la atención a mi familia y mis obligaciones profesionales, he podido reflexionar un poco sobre todo lo que se estaba hablando allí.

El tomismo fue la fuente obligada donde tuve que beber cuando estudiaba algo de filosofía. Es, de hecho, la filosofía “oficial” de la institución que me formaba. Sé de algunos conocidos míos, profesores de filosofía, que tuvieron que abandonar (o fueron invitados a ello) en grupo una determinada universidad por discrepar de las enseñanzas del Aquinate.

De todos es sabido que la Iglesia “dogmatizó” (no es dogma, ya lo sé, pero es una manera de hablar) las enseñanzas de S. Tomás. León XIII cometió un error gravísimo al intentar adoptar y recomendar de manera obligatoria la enseñanza de un determinado sistema filosófico sólo porque estuviera de acuerdo con las enseñanzas del cristianismo: una filosofía cristiana. (Encíclica Aeterni Patris) Creo que fue un error grave porque el cristianismo no es ninguna filosofía o ideología, es la creencia en la resurrección de Jesucristo y el seguimiento de su doctrina. Si la iglesia no aceptó otra cosa que el tomismo como la “filosofía verdadera” pues de aquellos lodos estos barros. Se entiende entonces que instituciones consideradas como más conservadoras dentro de la Iglesia se aferren a esa “doctrina” e impidan la libertad de pensamiento entre sus miembros en este tema. Pasó lo mismo con los jesuitas. S. Ignacio de Loyola estipuló en las constituciones de la Compañía de Jesús que ésta debía seguir la teología de S. Tomás.

Para reaccionar contra los “errores del modernismo” Pio X defendió con insistencia la doctrina filosófica de S. Tomás y aprobó las famosas XXIV tesis tomistas, algo que fue interpretado como una imposición doctrinal en materias opinables y que fue suavizado posteriormente por sucesivos pontífices. (
Para un buen conocimiento de esta historia remito a "Génesis histórica de las XXIV tesis tomistas" de Francisco Canals Vidal). El documento que ratifica la aprobación de las XXIV tesis tomistas es el Motu proprio Doctoris Angelici (29.6.1914) que se promulgó sólo para Italia e islas adyacentes. Luego Benedicto XV ratificó que esas tesis eran normas directivas seguras. 

Los papas en este tema se han expresado siempre de manera poco clara. Por un lado defendían la libertad dentro de las distintas corrientes de pensamiento cristiano pero por otro advertían severamente a los que se apartaban de las enseñanzas del Aquinate, al que consideraban como único portador de la verdad. He aquí un ejemplo:

Pio X, en su encíclica Pascendi escribió:

“Queremos que los que enseñan estén firmemente advertidos de que el apartarse del Doctor de Aquino, principalmente en las cuestiones metafísicas, no se hará nunca sin grave detrimento”.

Estas directrices eran más que normas directivas seguras, porque incluso en el Catecismo de la Iglesia Católica editado en 1992 se puede leer que:

“Es una verdad inseparable de la fe en Dios creador que Dios actúa en las obras de sus criaturas. Es la causa primera que opera en y por las causas segundas”

“Ninguna criatura tiene el poder infinito que es necesario para crear en el sentido propio de la palabra, es decir, de producir y dar el ser a lo que no lo tenía”.

Estas consideraciones son, evidentemente, metafísicas y utilizan conceptos y razonamientos de la filosofía tomista.

Lo mismo ocurre cuando en el catecismo se habla del famoso dogma del conocimiento de Dios por la razón.

El concilio Vaticano bajo Pío IX declaró: "Si alguno dijere que Dios vivo y verdadero, creador y Señor nuestro, no puede ser conocido con certeza por la luz natural de la razón humana por medio de las cosas que han sido hechas, sea anatema." Dz.1806

En el catecismo se puede leer:

31
Creado a imagen de Dios, llamado a conocer y amar a Dios, el hombre que busca a Dios descubre ciertas "vías" para acceder al conocimiento de Dios. Se las llama también "pruebas de la existencia de Dios", no en el sentido de las pruebas propias de las ciencias naturales, sino en el sentido de "argumentos convergentes y convincentes" que permiten llegar a verdaderas certezas. Estas "vías" para acercarse a Dios tienen como punto de partida la creación: el mundo material y la persona humana.

32 El mundo: A partir del movimiento y del devenir, de la contingencia, del orden y de la belleza del mundo se puede conocer a Dios como origen y fin del universo.


Otra vez encontramos en esta explicación del dogma referencias directas a las vías del Aquinate para acceder al conocimiento de Dios.

¿Qué encontramos en esas veinticuatro tesis tomistas adoptadas como criterio de verdad (no dogmática) por la Iglesia Católica? Pues sencillamente los conceptos básicos de la filosofía del Aquinate como esencia, existencia, potencia, acto, universal, particular e incluso una teoría sobre el conocimiento humano y sobre la composición de la realidad mirando a la naturaleza.

No puedo estar más en desacuerdo con la Iglesia, a la que pertenezco, en este punto y discrepo de manera convencida de la afirmación de que la filosofía tomista sea el sistema filosófico único y verdadero.

La metafísica, o la trans-física, presume de estar por encima de la ciencia positiva aunque a la vez dice que esto no es así y que la diferencia es que su objeto es distinto al de la física, química o la biología. De hecho, la metafísica, debe extraer los conceptos que va luego a utilizar en el orden lógico, del mundo sensible y no puede hacerlo de otra manera que utilizando la observación directa. Para esa observación los métodos de la física y astro-física como también los de la biología moderna son absolutamente necesarios, si no queremos quedarnos retrasados en la observación de la naturaleza que se practicaba en la edad media. Arguyen los metafísicos que esto no es así porque el objeto de la metafísica es el ente, la máxima abstracción del objeto. Pero esto no es cierto y para ello me remito a la lección de biología sobre el óvulo fecundado que dan algunos tomistas para defender su individualidad (aprovecho para decir que soy biólogo y que mis conocimientos de biología y no los de filosofía son los que me hacen rechazar al aborto como la eliminación, por decirlo de manera suave, de un individuo de nuestra especie). Así pues, cuando es necesario, se utilizan los conceptos de la biología para definir por ejemplo el que una célula sea genéticamente diferente del resto y, por ello, distinta. Cuando hablamos de física en muchas ocasiones los tomistas desprecian o no llegan a entender la física de partículas y se habla a la ligera sobre la energía o la transformación de esta en materia y viceversa. 

Algunos provocan el enfrentamiento absurdo entre filosofía y ciencia. Pero sabemos que, desde tiempos inmemoriales, el hombre ha intentado explicar lo que le rodeaba, la naturaleza, la realidad y para ello echó mano de la observación empírica y empezó a formular teorías que poco se podía distinguir si eran científicas o filosóficas. La falta de medios para “analizar” la materia no dejaba más solución que inventar hipótesis sobre su composición y estructura. De ahí las explicaciones sobre la naturaleza que encontramos desde los presocráticos. ¿Cuántos filósofos casi hasta nuestros días han sido eminentes matemáticos o físicos? Es natural, porque para intentar explicar la realidad hay que saber de qué se compone y cómo se organiza y estructura. ¿Cuántos sistemas filosóficos han intentado no sólo explicar cómo funciona la naturaleza o, incluso, nuestro cerebro y hacer sicología sin tener conocimiento alguno de neurofisiología?

Es por eso por lo que afirmo sin problema ninguno que, para intentar explicar la realidad, no basta con sentarse en un cómodo sillón y meditar sobre la esencia, la existencia, la potencia y el acto, hipotetizar sobre propiedades de los entes que sólo se dan en nuestro pensamiento, sino mirar con detenimiento como funciona esa realidad para luego sí, intentar contestar las preguntas últimas, esas preguntas que probablemente ni la física, ni la química, ni la matemática o biología podrán nunca contestar. Eso será filosofía, pero tendrá que estar fundamentada en el conocimiento empírico y ese conocimiento empírico es a lo que llamamos ciencia.

Lo que he aprendido es que la metafísica, moviéndose en el mundo de las ideas y conceptos, mezcla constantemente el mundo lógico con el ontológico y así crea “entes” y características de esos entes que no tienen por qué existir en la realidad como pasa con el problema de los universales a los que Dun Scoto veía como entidades reales y S. Tomás veía como algo virtualmente presentes en las cosas (“antes (la idea en Dios), “en” (en la cosa en sí) y “después” de las cosas (en nuestro entendimiento)).

Un ejemplo de ello son los llamados accidentes. Un accidente sería una determinada característica de un objeto como el color, el sabor etc… Pero los metafísicos definen el accidente como un ser real, un ente que existe en otro. Así se pueden encontrar expresiones de este tipo:

El accidente tiene más necesidad de la substancia para subsistir; él es en ella y por ella y no podría existir solo”.

Pero analicemos el color, por ejemplo, según la física y la neurofisiología moderna. El color, en el lenguaje llano, una característica de un objeto, es en concreto una percepción visual que se genera en el cerebro al interpretar las señales nerviosas que le envían los foto receptores de la retina del ojo y que a su vez interpretan y distinguen las distintas longitudes de onda que captan de la parte visible del espectro electromagnético (Wikipedia). Todo cuerpo iluminado absorbe una parte de las ondas electromagnéticas y refleja las restantes. Las ondas reflejadas son captadas por el ojo e interpretadas en el cerebro como colores según las longitudes de ondas correspondientes. 

Para que exista el color hacen falta tres cosas:

1) una materia estructurada en una determinada configuración o forma
2) la luz que incida sobre dicha materia y
3) un aparato visual y un cerebro que sea capaz de distinguir e interpretar determinadas longitudes de onda.

Es de día, el sol brilla y lanza su luz por doquier. Esa luz ilumina unos objetos con los que "choca" y, según la estructura material que tengan esos objetos, es reflejada en determinadas longitudes de onda. Luego pasa usted por allí y recibe en su aparato visual esa luz y su cerebro "interpreta" esa señal, esa determinada combinación de longitudes de onda como el azul, el verde o el rojo.

De repente ve algo que es negro ¿qué ha pasado? pues que la luz no se ha reflejado en ese objeto. Falta algo aquí porque tenemos el objeto y a la persona que percibe, falta la luz reflejada! a eso le llamamos negro: a la  ausencia de luz.

Ahora entramos en una habitación y apagamos la luz. Los objetos están allí, pero no hay luz, así que no podemos percibirla rebotando contra los objetos. Todo es negro.

Después de este ejercicio mental contéstenme, si tienen a bien, si el color sea realmente un ser distinto al objeto que decimos "coloreado" y que existe en él. Porque yo no lo veo así, yo veo que lo que llamamos color no es ni siquiera una característica del objeto, la característica del objeto es la manera particular en que su estructura material se organiza y que permite el que pueda reflejar determinadas longitudes de onda y no otras.

Con el sabor o el olor pasa lo mismo. Decimos que algo es dulce o salado o tiene un determinado sabor porque al llevarnos a la boca parte de ese objeto, determinadas sustancias que lo componen interaccionan con los receptores del gusto que poseemos. Ello genera una señal neuronal que interpretamos como salado, dulce o como quieran. ¿Es entonces el sabor de algo un "accidente", un ser en otro? Mire, no, la sustancia de la que está compuesto ese objeto, su materia es de una determinada característica, está compuesta por moléculas que reaccionan con nuestros receptores del gusto. Es la misma materia de la que está hecha el objeto la que está compuesta por algunas de esas moléculas que a nosotros nos parecen saladas o dulces. A estas capacidades de la materia le llamamos características, particularidades, pero no son entes reales que distinguimos de otros porque no existan en sí sino en otros.

A esto es a lo que me refería con la manera de ver la realidad del tomismo, que no se ajusta con lo que sabemos gracias a las ciencias. No tengo necesidad de inventar "entes" que existan en otros entes.

Si esto lo hubiera sabido S. Tomás no hubiera dicho que el color es un ente que existe en otro. Pero ese es el problema de quedarse estancado con la manera de interpretar la naturaleza de la edad media.

El problema es que no sólo se interpretó mal en aquel tiempo la naturaleza (no podía ser de otra manera porque no había los medios adecuados para ello, por ejemplo: la existencia de la longitud de onda y la técnica adecuada para su medición) sino que se intentó explicar la realidad no sólo de manera conceptual sino dando el salto a la realidad e inventando y añadiendo realidades a los objetos como la forma, esencia, acto en potencia….
 
Pero no es nada nuevo lo que estoy diciendo. La crítica del tomismo empezó ya en su tiempo y ha llegado hasta nosotros (Hermes, Günther, Frohschammer, Feuerbach, Eucken, Saitta, existe una sucinta revisión sobre le anti-tomismo en el libro “Introducción al Tomismo” del tomista Cornelio Fabro). Me es difícil creer, por tanto, que el tomismo sea el único sistema filosófico verdadero y, por ello, la afirmación del tomista cuando dice que si no entendemos su filosofía es porque nuestro entendimiento está viciado y nuestra inteligencia defectuosa, me parece una actitud bastante presuntuosa. Como presuntuosa me parece la afirmación de tachar de absurdas, como  categóricamente hace Franz Clemens Bentrano en su libro “Sobre la existencia de Dios”, las teorías que hablan de la posibilidad de un espacio infinito en extensión. Le preguntaría yo al señor Bentrano si el universo tiene límite y dónde se encuentra ese límite con la nada, o me indique por favor dónde se encuentra el límite físico entre la existencia y la no existencia.

Es por tanto inútil la discusión con pensadores tomistas sobre cualquier problema filosófico porque para ello habrá que aceptar sus conceptos de partida, las nociones de acto, potencia, accidentes, ser en acto, en potencia, esencia y existencia separadas, causa eficiente como atemporal etc… El tomista quiere que juguemos en su campo y, además, con las reglas y la pelota que el quiera.

Pero incluso si aceptamos algunas de esas definiciones en nuestra argumentación veremos que a menudo llegamos a un callejón sin salida.

¿Es el planeta tierra un ente individual en acto o es un conjunto de entes en acto?

Tenemos que decir que según el tomismo un ente individual en acto es un algo que no puede estar compuesto por otros entes individuales en acto sino en potencia. El tomismo defiende que nuestro cuerpo, por ejemplo, es un ente indivdual en acto y que las partes que lo componen (por ejemplo las neuronas que estamos utilizando para escribir e intentar comprender esto) son entes individuales en potencia, es decir, que sólo serán entes individuales en acto cuando se separan del cuerpo. 

Según el tomismo, entonces hay varias contestaciones posibles:

Sí consideramos al Planeta Tierra un ente individual en acto, los materiales que lo constituyen serían entes individuales en potencia y no en acto. Pero si queremos salvaguardar la individualidad factual de los entes que la componen tendremos que responder que el planeta tierra es un conjunto de entes individuales en acto y no un ente individual en acto.

Pero vemos que la tierra es perfectamente distinguible de otros planetas y la pensamos como un ente individual. ¿Cuál es entonces la respuesta correcta?

Y si no podemos responder a esta pregunta ¿cómo podemos ser tan presuntuosos para, desde la edad media, decir que conocemos la organización de la realidad, la del mundo inorgánico y el orgánico y las características temporales finitas del universo?

Es interesante el debate sobre la demostración de la existencia de Dios mediante la vía de la contingencia. Pero esta vía se basa en conceptos que no tienen por qué ser admitidos como verdaderos: por ejemplo, que el hecho de que observamos seres que dejan de existir o que alguna vez no han existido signifique necesariamente que hubo una vez en la que nada existía o que el conjunto de esos seres tenga que ser también contingente. Lo mismo ocurre con la posibilidad o no de la existencia de una serie infinita de causas eficientes. O lo que sea exactamente eso que llamamos una causa eficiente. 

Es importante definir si el universo es un ente individual o un conjunto de entes. Si los planetas son entes individuales o un conjunto de entes, si los seres vivos son entes individuales o un conjunto de entes que lo conforman.

Mientras que no se demuestren la validez de esas premisas no se puede declarar la vía como válida. Y este es el punto  que la mayoría de pensadores posteriores a S. Tomás ha criticado.

Para terminar, veo al tomismo como un paso más del esfuerzo de la humanidad por intentar explicar la realidad, si bien es cierto que en la escolástica encorsetó dicho esfuerzo dada la exigencia de armonizar esa visión con la religión cristiana y al desarrollar una filosofia que sirviera de base para fundamentar una teología. El tomismo se me aparece como una filosofía-teología cementada, dogmática en muchas de sus premisas y que no puedo aceptar simplemente porque sí. El pensamiento humano ha seguido evolucionando y nuestro conocimiento de la realidad se basa, no puede ser de otra manera, en las ciencias experimentales. El neo-tomismo es un intento de adaptar y ajustar los conceptos utilizados por el Aquinate a los conocimientos modernos sobre la realidad. Ese intento ha sido ampliamente criticado por otros pensadores. No me corresponde a mí decidir cuál sea la interpretación correcta, para ello hay suficientes cabezas pensantes, pero convendrán conmigo en que dada la disparidad de esas visiones y las argumentaciones y discusiones sobre los temas que hemos presentado aquí me sea muy difícil creer que el tomismo sea la solución verdadera y definitiva.

------------------------------------------------------------------------------

Añado un addendum explicativo para que no se piense que estoy en contra de algún dogma.

El Arzobispo Primado de Bélgica André-Jospeh Léonard, conocido teólogo católico y que fue miembro de la Comisión Teológica Internacional, profesor de la Universidad Católica de Lovaina y predicador personal del Papa Juan Pablo II escribe en su libro “Razones para creer” :

El texto conciliar, citado anteriormente, dice solamente que “Dios puede ser conocido con certeza” por la razón natural. No pretende afirmar que ya lo es, ni tampoco que lo sea fácilmente, y aún menos que pueda ser “demostrado”, lo que implica más que ser conocido... En otras palabras, Dios puede ser conocido por la razón natural, pero tan difícilmente que sólo el recurso de la revelación sobrenatural puede fortalecer este conocimiento y preservarlo del error.”

En los comentarios del catecismo, que no forman parte del dogma, se hace referencia a las vías de Santo Tomás de Aquino. El dogma no nos dice cuál sea la demostración racional adecuada a seguir y lo único que plantea es que se puede recorrer con la razón la vía desde las criaturas a Dios. Insisto, eso no quiere decir que las vías del Aquinate tengan que ser válidas.

martes, 4 de octubre de 2011

Amanda Knox

 
Nadie sabe si es culpable o inocente. Su apariencia puede engañar. La belleza exterior no nos puede decir nada sobre si esa chica es también bella por dentro. No, no lo podemos saber y quizás nunca lo sabremos. El caso es que Amanda Knox está en la calle después de cuatro años de cárcel acusada de estar involucrada en la violación y asesinato de su compañera de piso.

No sé si Amanda ha sido o no una víctima más de la justicia; tampoco si Amanda es en realidad una asesina con ojos de ángel; pero de lo que sí estoy seguro es que es preferible una persona asesina en la calle a mantener una inocente entre rejas.

lunes, 26 de septiembre de 2011

Los monjes de Tibhirine



Este fin de semana he tenido la oportunidad de ver la película “De dioses y hombres“. Se trata del relato de lo acontecido a unos monjes de la comunidad trapense de Tibhirine en  Argelia durante el conflicto armado en 1996 y que acabó trágicamente cuando sus cabezas fueron encontradas en una cuneta y un comunicado del grupo terrorista GIA reivindicó los asesinatos. La historia se puede encontrar en internet explicada en detalle. Un alto mando del ejército ha sembrado dudas recientemente sobre las circunstancias que rodearon la muerte de los monjes. Según el oficial, estos hombres murieron como resultado de una operación del ejército sobre los terroristas del GIA a los que después se les atribuyó la matanza
.
Los monjes sabían en todo momento a lo que se aventuraban y se ha criticado  que, en lugar de abandonar el país o aceptar protección, decidieran seguir viviendo como lo habían hecho hasta ese momento, ayudando a la población del lugar y haciendo vivo el diálogo entre cristianismo e islam.

La película puede parecer un poco lenta y falta de argumento pero bucea en la sicología de los personajes y se te clava en el alma. Yo todavía le estoy dando vueltas.

En esta película he podido ver una de las escenas de amor que más me han impactado y no tiene nada que ver con ninguna historia erótico-festiva. Sucede cuando el prior del monasterio, el Padre Christian de Chergé (primero por la derecha en la foto), entrada la noche, se dirige a la habitación del anciano Padre Luc (con gorro en la foto), y le quita las gafas y el libro con los que se había quedado dormido. He encontrado en esta escena -de una ternura impresionante- el mensaje del verdadero amor, la grandeza espiritual de estos monjes y la esencia olvidada del verdadero cristianismo.
Este es el testamento que hizo el Padre Christian sabiendo que su muerte podría estar próxima.

«Si un día me aconteciera --y podría ser hoy-- ser víctima del terrorismo que actualmente parece querer alcanzar a todos los extranjeros que viven en Argelia, quisiera que mi comunidad, mi Iglesia, mi familia, recordaran que mi vida ha sido donada a Dios y a este país. Que aceptaran que el único Señor de todas las vidas no podría permanecer ajeno a esta muerte brutal. Que rezaran por mí: ¿cómo ser digno de semejante ofrenda? Que supieran asociar esta muerte a muchas otras, igualmente violentas, abandonadas a la indiferencia y el anonimato. Mi vida no vale más que otra. Tampoco vale menos. De todos modos, no tengo la inocencia de la infancia. He vivido lo suficiente como para saber que soy cómplice del mal que ¡desgraciadamente! parece prevalecer en el mundo y también del que podría golpearme a ciegas. Al llegar el momento, querría poder tener ese instante de lucidez que me permita pedir perdón a Dios y a mis hermanos en la humanidad, perdonando al mismo tiempo, de todo corazón, a quien me hubiere golpeado. No podría desear una muerte semejante. Me parece importante declararlo. En efecto, no veo cómo podría alegrarme del hecho de que este pueblo que amo fuera acusado indiscriminadamente de mi asesinato. Sería un precio demasiado alto para la que, quizá, sería llamada la gracia del martirio, que se debiera a un argelino, quienquiera que sea, sobre todo si dice que actúa por fidelidad a lo que supone que es el islam. Sé de cuánto desprecio han podido ser tachados los argelinos en su conjunto y conozco también qué caricaturas del islam promueve cierto islamismo. Es demasiado fácil poner en paz la conciencia identificando esta vía religiosa con los integralismos de sus extremismos. Argelia y el islam, para mí, son otra cosa, son un cuerpo y un alma. Me parece haberlo proclamado bastante sobre la base de lo que he visto y aprendido por experiencia, volviendo a encontrar tan a menudo ese hilo conductor del Evangelio que aprendí sobre las rodillas de mi madre, mi primera Iglesia inicial, justamente en Argelia, y ya entonces, en el respeto de los creyentes musulmanes. Evidentemente, mi muerte parecerá darles razón a quienes me han tratado sin reflexionar como ingenuo o idealista: ¡Que diga ahora lo que piensa! Pero estas personas deben saber que, por fin, quedará satisfecha la curiosidad que más me atormenta. Si Dios quiere podré, pues, sumergir mi mirada en la del Padre para contemplar junto con Él a sus hijos del islam, así como Él los ve, iluminados todos por la gloria de Cristo, fruto de su Pasión, colmados por el don del Espíritu, cuyo gozo secreto será siempre el de establecer la comunión y restablecer la semejanza, jugando con las diferencias. De esta vida perdida, totalmente mía y totalmente de ellos, doy gracias a Dios porque parece haberla querido por entero para esta alegría, por encima de todo y a pesar de todo. En este “gracias”, en el que ya está dicho todo de mi vida, os incluyo a vosotros, por supuesto, amigos de ayer y de hoy, y a vosotros, amigos de aquí, junto con mi madre y mi padre, mis hermanas y mis hermanos y a ellos, ¡céntuplo regalado como había sido prometido! Y a ti también, amigo del último instante, que no sabrás lo que estés haciendo, sí, porque también por ti quiero decir este “gracias” y este a-Dios en cuyo rostro te contemplo. Y que nos sea dado volvernos a encontrar, ladrones colmados de gozo, en el paraíso, si así le place a Dios, Padre nuestro, Padre de ambos. Amén. Inchalá» (Padre Christian M. de Chergé, Prior del monasterio de Nôtre-Dame del Atlas en Tibhirine, Argelia: Argel, 1 de diciembre de 1993 - Tibhirine, 1 de enero de 1994).

martes, 20 de septiembre de 2011

Cibeles

Acaba de terminar la Pasarela Cibeles y hoy no me he resistido a dedicarle una entrada al evento. Por estas fechas -y desde que tengo uso de razón- no ha habido un solo año en el que nos hayan ahorrado al final de los telediarios secuencias de estos desfiles. En mi infancia los veía como cosas para mujeres y recuerdo cómo mi abuela (costurera desde su juventud) comentaba este o aquel modelo. Conforme iban pasando los años las prendas iban mutando y adquiriendo colores y formas imposibles, mi abuela entonces ya no comentaba, se dedicaba a mover la cabeza en señal de desaprobación.

Con todo mi respeto por la profesión y por los frikis que allí se juntan para dar rienda suelta a su desbordante imaginación creadora tengo que decir que ni los entendía entonces ni los entiendo ahora. Con esto de la moda me pasa como con el arte, pero de esto último ya hablaré en otra ocasión. No voy a entrar en la famosa polémica de las tallas o los pesos de las modelos pero este año he vuelto a constatar que mucho no se ha avanzado y cuando veo lo que se mueve por allí me da “tirisia” mirar (como decía mi abuela en su hablar oriolano).

Cuando en la tranquilidad de la sobremesa familiar la mujer se pone en alerta porque el marido se dispone disimuladamente a presenciar al final del telediario las escenas de Cibeles esperando quizás regalarse la vista inocentemente (es el telediario) con esas figuras de ensueño veinte o treinta años más jóvenes que la que tiene al lado, o deseando a conciencia la salida de esos modelos provocadores portando transparencias o mostrando liberadas una tetilla saltarina, es entonces cuando se encuentran con unas criaturas que avanzan por la plataforma andando como resortes mecánicos sin muelles. Y es cuando se dan cuenta de que ahí no sólo falta carne donde agarrarse, sino carne que amortigüe el movimiento del cuerpo tras golpear con el pie en el suelo a cada paso y evitar así la sensación de estar ante un monigote de alambre que hace lo imposible por caminar derecho.

Falta esa carne trémula que se mueve al compás de unas caderas estilizadas y falta -sin llegar al famoso culo mantecoso tan despreciado por Berlusconi- el portar unas nalgas dignas de aprecio. Alguna monada sigue habiendo, como se muestra en la foto de arriba, pero los cánones de belleza cambian y lo hacen de manera pendular y ahora estamos en la época del pellejo, del hueso y de la teta flácida y caída.


Y no digamos nada de los tíos. Me encuentro a alquien vestido así al doblar una esquina y salgo cagando leches!





viernes, 16 de septiembre de 2011

Boicot en el Bundestag


A finales de este mes vendrá el Papa a su querida Alemania e intentará hablar en el Bundestag (el parlamento federal alemán). Digo intentará porque ya se ha anunciado que una gran parte del mismo boicoteará el acto y no asistirá. Entre ellos está el partido socialista (SPD) y los verdes. Una de las razones para el boicot es que el parlamento no  se puede utilizar como tribuna de ideas religiosas. Como el Papa es la cabeza de la Iglesia católica pues no puede dejar de ser doctrina católica lo que salga por su boca. La segunda razón argüida es la continua lesión de los derechos humanos por parte de la Iglesia católica al no aceptar los matrimonios homosexuales, la igualdad de la mujer en la Iglesia (sacerdocio femenino) y la presunta cooperación en los casos de pederastia que han salido a la luz esto últimos años y del que hacen responsable directo al Papa. No voy a intentar defender la actuación de la Iglesia ni a juzgar si la cabeza de la institución debería de ser cortada por los actos de algunos de sus miembros. Mejor se podría haber hecho y errores cometen todas las instituciones gobernadas por hombres. Pero me parece una exageración el que intenten sentar a BXVI en el banquillo de los acusados, como algunos rabiosos anticlericales han anunciado. ¿Deberíamos hacer lo mismo con Zapatero o Rajoy por su responsabilidad en los casos de corrupción de los políticos de sus partidos? ¿Tendríamos que procesar al  ministro de educación si se pilla a un profesor pederastra? El hecho es que este Papa ha actuado con prontitud y ha encauzado el problema de manera contundente. Pero volviendo a Alemania, desde 1951 hasta hoy han sido invitados a hablar en el Bundestag personalidades de distinta procedencia, cultura e ideas políticas. De manera habitual y con ocasión de algún aniversario del holocausto son invitadas personas que sufrieron en el mismo, como Jorge Semprún, y que han destacado en su vida pública así como una lista interminable de políticos israelíes. Es habitual también el invitar a presidentes de gobierno de otros países o de organismos políticos internacionales. La lista completa puede encontrarse aquí.

No estoy de acuerdo con los motivos para el boicot de los políticos alemanes por las siguientes razones:


Primero, porque el Papa es también un jefe de estado. Segundo, porque es una personalidad histórica y cultural tan respetable como por ejemplo el nobel Elie Wiesel historiador americano y víctima del holocausto invitado en el año 2000. Tercero, que el cabeza de la Iglesia católica pronuncie un discurso desde cualquier tribuna no significa que esté imponiendo o haciendo propaganda de ninguna ideología o religión pues lo mismo hace aquí y allá gente tan dispar como el Dalai Lama aunque este no haya sido todavía invitado al Bundestag. Y cuarto, porque como filósofo, teólogo y humanista, BXVI ha aportado mucho y no sólo a la cultura alemana. Una pena que sus propios compatriotas no estén orgullosos de recibir a su Papa alemán. Pero la ideología puede llegar a dirigir nuestra voluntad a veces de manera más cegadora y rabiosa que los propios sentimientos.

Así que lo único que observo es el ataque de siempre por los de siempre a una doctrina con la que no comulgan. Una doctrina que sostiene que el camino que ha elegido esta sociedad llevará al hombre directamente al abismo. Y esto no nos gusta que nos lo recuerde nadie. Pero no nos equivoquemos, hoy la Iglesia no impone nada a nadie, ni existe la inquisición ni hay obligación de pertenecer a ella. De hecho en Alemania sólo hay un 30% de la población se define católica, entonces ¿por qué tanto empeño en seguir dándole caña al mono? Pues por lo de siempre y no deberíamos asombrarnos porque ya lo dijo Alguien hace XX siglos: los discípulos no pueden ser más que el maestro.

martes, 2 de agosto de 2011

Lo esencial es invisible a los ojos

Ayer, después de llevar a los niños a la cama, mi mujer se retiró a corregir los últimos exámenes del semestre y yo me largué a dar un paseo por los lindes del bosque cercano a nuestra casa. Vivimos a las afueras de Ratisbona y nuestra casa está rodeada de campos cultivables. Muy de mañana, mientras me afeito, suelo sorprender a los corzos desde la ventana del cuarto de baño. Ayer al caer el día, me fui a dar un paseo en esa hora en la que no se oye más que los pájaros entonando sus últimas notas antes de retirarse a sus dormideros. El cielo estaba de un color amarillo y púrpura y las sombras habían empezado a avanzar entre los abetos, conquistando el bosque donde ya todo era noche. Caminaba por un sendero bordeado de maizales y con el viento en contra. Al doblar una suave curva lo vi, parado en medio del camino. Era un zorro joven de color castaño y gris, me pareció más delgado de lo normal, se ve que no le iba bien esta temporada. Cuando volvió la cabeza para mirarme me encontré con sus ojos rasgados y tristes. Estuvimos un rato contemplándonos hasta que, despacio, abandonó el camino y se sumergió entre los maizales sin hacer ruido. Me acordé enseguida de aquel otro zorro, el del Principito. El mío no era tan locuaz como el del libro de Saint-Exupéry pero me hizo rememorar la conversación que se relata en ese maravilloso capítulo y de la frase que alguien, hace ya unos años, me regaló escrita en una postal:

—Ven a jugar conmigo —le propuso el principito—. ¡Estoy tan triste!...

—No puedo jugar contigo —dijo el zorro—. No estoy domesticado.

—¡Ah! Perdón —dijo el principito. Pero después de reflexionar agregó

—¿Qué significa domesticar?

—No eres de aquí - dijo el zorro al principito -. ¿Qué buscas?......

—Busco amigos - dijo el principito - ¿Qué significa "domesticar"?

—Es una cosa demasiada olvidada – dijo el zorro- Significa “crear lazos”.

….

—Empiezo a comprender - dijo el principito -. Hay una flor... Creo que me ha domesticado...

….

—El zorro calló y miró largo tiempo al principito:

—¡Por favor... domestícame!- dijo.

—Bien lo quisiera —respondió el principito— pero no tengo mucho tiempo. Tengo que encontrar amigos y conocer muchas cosas. Sólo se conocen las cosas que se domestican —dijo el zorro—. Los hombres ya no tienen tiempo de conocer nada. Compran cosas hechas a los mercaderes. Pero como no existen mercaderes de amigos, los hombres ya no tienen amigos. Si quieres un amigo, ¡domestícame!....

….

—Y volvió hacia el zorro:

—Adiós, dijo.

—Adiós —dijo el zorro—. He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos.

Lo esencial es invisible a los ojos —repitió el principito—, a fin de acordarse.

El tiempo que perdiste por tu rosa hace que tu rosa sea tan importante.

El tiempo que perdí por mi rosa... —dijo el principito—, a fin de acordarse.

Los hombres han olvidado esta verdad —dijo el zorro—. Pero tú no debes olvidarla.

Eres responsable de tu rosa...

Soy responsable de mi rosa... —repitió el principito—, a fin de acordarse.

jueves, 7 de julio de 2011

Como el cielo a sus estrellas


Ayer fue un día malo. Estaba nublado y la alergia que me acompaña desde que llegue a tierras alemanas no me concedió ni un respiro. Hay días en los que piensas que toda tu vida no ha servido para nada. Puro fracaso. Estos pensamientos negros como el tizón o como las nubes bajo las que me encuentro dicen que son absolutamente normales a mitad de la vida (pensamiento optimista porque presupone que vamos a llegar a vivir la otra mitad). No sé. Ayer se me juntó el trabajo, la alergia, el tiempo y un par de problemas más serios que últimamente rondan por mi cabeza y que, como con la alergia, no me conceden respiro. Estaba sentado en el sofá, con la mirada perdida, escuchando como un hijo mío ensayaba sus lecciones de piano. De repente, mi hija pequeña dio un salto y se sentó sobre mis rodillas. Debió verme apesadumbrado porque empezó a comerme a besos sin mediar palabra. Sólo al final de ese ataque de amor me trajo una tarjeta que había confeccionado en el Kindergarten para el pasado día del padre y en el que había escrita una poesía. Ella todavía no sabe leer pero me recitó en alemán lo que había aprendido de memoria hace unos meses y que dice más o menos así:

Te quiero mucho,

te quiero como el árbol quiere a sus ramas,

como el cielo ama a sus estrellas,

así, exactamente así,

así te quiero yo…

Con sus besos, su declaración de amor y con su mirada, sobre todo con su mirada, despejó de un golpe todas esas nubes negras que se suspendían sobre mi cabeza y empezó a brillar de nuevo el sol.