
SOLITUDE
La sangre sobre la nieve es más roja, como más negro es el día en el que la desventura se presenta repentina, destacándolo entre los que jalonan nuestra vida gris y monótona. Me saludaba cada día con una sonrisa antes de ser engullida por la puerta giratoria de su empresa. No me había atrevido a acercarme a ella. Seis meses es mucho tiempo. Ayer me decidí y la esperé en el aparcamiento pero no la encontré entre los demás empleados. Una hora más tarde la vi dirigirse al coche deprisa mientras guardaba en el bolso el carmín de labios. Alguien apagó la última luz del edificio y salió a la calle encendiéndose un pitillo. Entonces lo comprendí. Esta noche la he pasado sola, acompañada por el alcohol y el tabaco, y al amanecer, antes incluso de ver la ciudad nevada, he sabido lo que debía hacer para evitar la angustia de tener que compartir su sonrisa.
La sangre sobre la nieve es más roja, como más negro es el día en el que la desventura se presenta repentina, destacándolo entre los que jalonan nuestra vida gris y monótona. Me saludaba cada día con una sonrisa antes de ser engullida por la puerta giratoria de su empresa. No me había atrevido a acercarme a ella. Seis meses es mucho tiempo. Ayer me decidí y la esperé en el aparcamiento pero no la encontré entre los demás empleados. Una hora más tarde la vi dirigirse al coche deprisa mientras guardaba en el bolso el carmín de labios. Alguien apagó la última luz del edificio y salió a la calle encendiéndose un pitillo. Entonces lo comprendí. Esta noche la he pasado sola, acompañada por el alcohol y el tabaco, y al amanecer, antes incluso de ver la ciudad nevada, he sabido lo que debía hacer para evitar la angustia de tener que compartir su sonrisa.