jueves, 5 de julio de 2012

Carta a un anónimo


 

Querido anónimo/a:

Ayer escribiste en la entrada sobre Chiara:

¿Y para cuando Dios nos pedirá perdón a todos por las maldades del Mundo que el creó? No entenderé nunca como podéis hablar del amor de Dios y ver todo el dolor, sufrimiento y muerte que hay, si ese es el precio por ser "libres" (libres de qué?), casi que nos iría mejor siéndolo menos. Además los animales sufren y mueren también, es por su libertad o por el Pecado Original. De verdad que no os entiendo”.

Yo tampoco lo entiendo, la verdad, y es por eso por lo que desde hace años me dedico a repensar las razones de unas creencias que me fueron transmitidas por tradición. Algunas de esas reflexiones las puedes encontrar en este blog. Soy consciente de que, antes que yo, muchos lo han intentado. Pero me resisto a que en cosas tan fundamentales alguien piense por mí. Lo tengo que hacer yo solito. Por eso, aunque soy científico, me he interesado siempre por la filosofía y, sobre todo, por la rigurosidad de los razonamientos (como hacemos en ciencia) preguntándole a filósofos, teólogos y algún que otro charlatán una pregunta fundamental:

  “¡Oiga, y ¿eso?.. ¿usted cómo lo sabe?!

Hay muchas preguntas que no podemos contestar de momento, y quizá nunca lo hagamos, de manera satisfactoria, empezando por aquello de si Dios existe y ha creado todo o si todo lo que vemos existe desde siempre y no hay Dios. Cualquiera de las opciones es, desde mi punto de vista, indemostrable y no atenta contra los principios fundamentales de ninguna lógica. Algunos se aferran todavía a la escolástica y a las famosas vías para intentar convencernos de que Dios existe. Yo sólo he encontrado en estos intentos la fabricación de una teología que, aunque coherente en su construcción, utiliza unos materiales de base equivocados. Ya he escrito sobre el tema y me dieron palos por todos lados por no aceptar por fe las premisas que tenía que aceptar para desarrollar esa filosofía. 

Así que, desde mi punto de vista y de momento, el esfuerzo humano por desentrañar tan insondable misterio, no ha producido el fruto deseado. 

De tu comentario se desprende la conclusión siguiente: 

Si Dios existe es un malvado por permitir el sufrimiento de sus criaturas o, desde otro punto de vista -y considerando incompatible la existencia de Dios con la del sufrimiento-, como existe el dolor, el sufrimiento y la muerte, Dios no puede existir.

Corrígeme si me equivoco pero este parece ser el planteamiento de la cuestión.

Las religiones judía y cristiana creen que Dios creó un mundo donde, al menos para el hombre, no existiría dolor ni sufrimiento ni muerte y esto se deduce del castigo al que somete al hombre después del pecado original (da igual cuál fuera este). Dios nos despojó de los tradicionalmente llamados dones preternaturales.

Como científico, creo demostrada la teoría de la evolución y veo todos los días en el laboratorio las huellas de su existencia, por mucho que se empeñen los fundamentalistas cristianos. Como creyente creo que Dios con “un chasquido de sus dedos” inició la existencia y planeó, junto con las leyes de la física, las leyes de la vida: la evolución de la materia hasta la aparición de la vida y del hombre. Como científico sólo puedo observar, estudiar y considerar como plausible todo lo acontecido desde el Big Bang (si este fue en verdad el comienzo y no es parte de un ciclo eterno) hasta la aparición del hombre como producto de la evolución y ahí tengo que parar. Si luego Dios actuó extraordinariamente y confirió al hombre características especiales como la inmortalidad, el control de sus pasiones, la ausencia de enfermedad o dolor y sufrimiento es algo que sólo podemos abordar desde el punto de vista de la religión. Lo que sí es cierto es que el dolor y la muerte están íntimamente ligados a las leyes de la naturaleza, son el reverso de la moneda, y si Dios quiso preservarnos de esta parte no hay rastro en la historia de la naturaleza de que eso haya sido así. Es algo que nunca podremos saber.

Pero existe un punto de inflexión en esta historia y es Jesucristo. Ya sé lo que me vas a decir, que eso es también religión y que pertenece al ámbito de la fe, pero no estoy del todo de acuerdo. 

Si ese hombre de Nazaret resucitó, su resurrección fue un sucedido concreto en la historia de la humanidad. Podremos discutir si aconteció o no y ya lo dijo S. Pablo, si Cristo no ha resucitado los cristianos seremos muy buenos pero, en definitiva, una pandilla de lelos engañados. Aquí ya no estamos hablando de fe. Esto es creerse o no lo que contaron unos hombres sencillos que se jugaron la vida y la perdieron por insistir en que este hecho ocurrió. Si analizamos la crónica de lo sucedido y aunque la pongamos en duda, se desprende que estos tíos no esperaban en absoluto el que Jesús resucitara. Él se lo dijo varias veces pero o no lo entendieron o no se le creyeron. El hecho es que, después de ver morir a Jesús, se escondieron por miedo y ni en pintura esperaban que el Maestro resucitara. Pero algo sucedió a los pocos días. De repente, salen a la calle y no se dedican a enseñar una filosofía o a predicar sermones, se ponen a decir sin temor alguno a todo el mundo ni más ni menos la locura de que Jesús ha resucitado porque ¡¡ lo han visto !!

Muchos han dicho que los discípulos mintieron al decir que lo vieron y poder así seguir adelante con una secta cuyo fundador había sido ejecutado. Pero… ¿para qué? me pregunto: ¿por dinero? ¿por poder? ¿por controlar al personal? No consta que esa secta tuviera especial éxito, es más, dejaron que los matasen uno a uno por mantener que habían visto al Maestro vivo. Me podrás decir que es así como mueren los fundamentalistas de cualquier religión, y por esto, por ejemplo, se inmolan radicales islamistas aferrados a la idea de que al hacerlo se ganan el paraíso. No es lo mismo, y ésta es la manera en la que yo lo veo:

Todo el mundo puede dejarse matar o morir por algo que cree que es verdad. Pero no es normal que alguien, y en este caso fue mucha gente (recuerda que se dice que lo vieron más de quinientos discípulos), se deje matar por algo que sabe que es mentira. ¿Quién lo haría?

Es el testimonio vital de esa gente lo que me hace pensar que la historia tiene visos de verosimilitud. Si ponemos todo esto en contexto, si leemos lo que se había escrito miles de años antes y los judíos conservan con celo hasta el día de hoy, podremos ver que la historia tiene mucho sentido, una historia en la que Dios se hace hombre no sólo para rescatarnos de nuestro destino sino para solidarizarse con nosotros en el dolor y sufrimiento al que fuimos abocados por nuestra culpa. Pero esto es tema para otra entrada que esta ya se me ha hecho demasiado larga.

Así es, de momento, como lo entiendo e intento actuar en consecuencia aunque no siempre lo consiga.


Un saludo de uno que también quiere entender.

miércoles, 4 de julio de 2012

Duerme en paz y aleja de tu lado los demonios de la noche



Carmen Torres Ripa viuda del periodista José María Portell, asesinado por ETA en 1978, ha dirigido una carta al ex-etarra José Luis Álvarez Santacristina, «Txelis», después de su petición de perdón. 
 
 

Cuando salga este escrito se habrán publicado muchos comentarios sobre tu petición de perdón. Quizás llego tarde, pero escribo a los diez minutos de haber leído el artículo que publicó DEIA firmado por ti. «Dios es testigo -dices- de que estoy profunda y sinceramente arrepentido». Estoy emocionada. Decía Shakespeare hace muchos años que el perdón bendice al que lo da y al que lo recibe. En este momento siento un bautismo de agua limpia porque -y son palabras de la Madre Teresa de Calcuta- «el perdón es una decisión, no un sentimiento, porque cuando perdonamos no sentimos más la ofensa, no sentimos más rencor. Perdona, que perdonando tendrás la paz en tu alma y la tendrá el que te ofendió».
No me gusta escribir estas impresiones en público, en plan Gran Hermano, pero hay veces que hacen falta señales visibles de que el mensaje llega a su destinatario. Yo he recibido la carta como si me la hubieses enviado por correo particular, con sobre y con sello. Cuando leas esta respuesta, piensa que te llega de manos del cartero en esta mañana de julio.
Has tenido que pensar mucho antes de esta decisión. Tanto que reflexionas filosóficamente sobre la palabra perdón y tú necesitabas el perdón, porque es imposible caminar con todas las heridas abiertas. No sé si te servirán estas palabras, pero yo acepto las tuyas con todo el cariño con que han sido dichas. Sé que te habrán costado sangre. No por ti -que en tu intimidad, eso se nota, estabas deseando- sino por los compañeros que posiblemente no compartían esta decisión valiente. Creo, José Luis, que estarás de acuerdo con un clásico que asegura que somos bestias cuando matamos, somos hombres cuando odiamos, como Dios cuando perdonamos.
Es difícil recibir el perdón para quien ha sufrido el desgarro de la muerte, pero también es una postura gallarda humillarse. Un dicho popular asegura que el hombre cuando se arrodilla es más grande. Es magnífico si con esa postura mitigas el dolor.
No me gusta la palabra victimario, pero quizás a ti te resulte más fácil ese término que el de asesino. Han pasado muchos años y es muy duro que esa palabra te vista con sayones negros. Has visto la luz al fondo del pasillo de la cárcel y me encantaría poder darte la mano por ese camino luminoso. No es fácil. El perdón es una disciplina políticamente incorrecta. Hoy te darán la primera página, pero después vendrá el vacío de los que se consideraban tus amigos, el vacío hacia dónde quieres llegar y el vacío de los que no quieren acompañarte. No te desanimes. Jesús, ese hombre excepcional al que citas, dice que el perdón os hará libres. Duerme en paz y aleja de tu lado los demonios de la noche. Lo hecho, hecho está. Nunca se puede rebobinar el pasado, pero el futuro se puede empezar cada día. Hoy, José Luis Álvarez Santacristina es el primer día de tu nueva vida. Txelis, tu nombre de guerra, ya no está.

jueves, 21 de junio de 2012

Chiara

 
Esta mañana me he encontrado con una historia que me ha impresionado y no tengo más remedio que contar aquí.

Chiara y Enricho se conocieron en Medjugorje y se casaron poco tiempo después. Chiara quedó embarazada en dos ocasiones pero los fetos sufrían de malformaciones y, aunque repetidamente les aconsejaron el aborto, consideraron que no eran ellos los que iban a decidir sobre la vida o muerte de sus hijos y decidieron llevar los embarazos adelante. Los bebés murieron a las horas de nacer. 

Durante el tercer embarazo  (esta vez el niño estaba sano) a Chiara le diagnosticaron  un carcinoma en la lengua. En el quinto mes tenía que decidir si someterse al tratamiento de quimioterapia, que inevitablemente mataría al niño, o retrasarlo hasta su nacimiento. Chiara optó por esperar hasta que el niño naciera. Y así fue: el niño nació pero para Chiara fue demasiado tarde. El pasado 13 de junio y con sólo veintiocho años falleció Chiara arropada por su marido, familiares y toda la comunidad cristiana a la que pertenecía. Su funeral se convirtió en una fiesta (se puede encontrar en youtube).

Las razón por la que Chiara dio su vida no es fanatismo religioso, lo hizo por puro amor.

En la foto de arriba se puede ver a Chiara sonriente y con la afección ocular que le produjo el carcinoma. En el video que adjunto se puede ver a Chiara dando testimonio de su defensa de la vida tres años antes de morir. En él cuenta la historia de uno de sus embarazos y antes de que le diagnosticaran el cáncer. No entiendo mucho el italiano, pero no he necesitado hacerlo para derrumbarme en el sillón con lágrimas en los ojos y pidiendo perdón a Dios por todas mis maldades al verla hablar, emocionarse y -siempre sonriente- dar testimonio de su vida. Esta chica no sólo era guapa por fuera (de esas ya las hay a montones) sino que también lo era por dentro y le digo desde aquí a Enricho que habrá perdido una buena mujer pero que nosotros la hemos encontrado.

El día de su funeral todos los asistentes se llevaron de la iglesia una plantita –por voluntad de Chiara, que no quería flores en su entierro sino que cada uno recibiera un regalo- y en el corazón un “pedacito” de este testimonio. 

Espero que muy pronto la podamos llamar beata Chiara Corbella
Yo ya le pido por mi familia.

 

martes, 19 de junio de 2012

¡Es sólo fútbol!




Allá por la mitad del siglo XIX, levantóse un día Karl Marx, mesóse su poblada barba y escribió en el ensayo Contribución a la Crítica de la Filosofía del Derecho de Hegel (1843), y sin que se le moviera un pelo, aquello de que la religión es el opio del pueblo

Un par de años después de la aparición de la famosa frase (1848), reunióse en la Universidad de Cambridge un grupo de hombres para escribir un código muy especial. Se trataba de las normas que debía reglar un nuevo juego de pelota en el que ésta no se podría tocar con las manos. El objetivo consistiría en, básicamente, intentar pasar el esférico por debajo de la cinta que unía dos postes verticales y hacerlo el mayor número de veces posible. El que consiguiera más veces este objetivo se podía proclamar vencedor del partido.

Si Marx levantara hoy la cabeza podría, no sólo darse cuenta de su error, sino también corregir de una vez aquella desafortunada frase y creo que esta vez acertaría.

No sé cuanto nos durará los efectos de esta droga. Pero espero que, por lo menos, lleguemos a final de mes y si no ganamos, nos habrá servido al menos para olvidar durante unas semanas las dificultades. Los que nos gobiernan se frotan las manos al ver al pueblo distraído, y no digo nada si llegáramos a conseguir el título. Eso les aseguraría un verano tranquilo hasta que se disipasen las nubes rosas y nos diéramos cuenta de que el fútbol es eso: sólo un juego, antes de que volvamos la mirada triste a la cruda realidad. 

De momento yo me apunto a seguir fumando un poco más de esto....