martes, 28 de agosto de 2018

El abuso sexual del clero y la venganza de Viganò


Con la carta de Mons. Carlo Maria Viganò acusando falsamente al mismísimo papa Francisco de ser encubridor de pederastas (caso McCarrick), ha salido de nuevo a la superficie la asquerosa lucha de poderes entre corrientes rigoristas y progresistas que se está librando en la iglesia católica. Viganò, quien ya estuvo implicado en el famoso caso Vatileaks y quien no se puede librar de la sospecha de venganza por no haber podido escalar puestos en la curia romana, lanza ahora sus dardos envenenados contra el papa Francisco. La situación está siendo aprovechada por algunos para atacar al papa que no dirige a la iglesia según su mentalidad conservadora. 

Pero Viganò miente. Y su informe se desmiente solo, como apuntó Francisco hace unos días.

Francisco hizo renunciar este año a MacCarrick por abusar de un monaguillo de 16 años en 1971 y 1972, cuando era sacerdote en Nueva York. Francisco reaccionó a las acusaciones de pedofilia que son un delito. El informe de Viagnò no trata de esos abusos sino de las relaciones homosexuales con sacerdotes y seminaristas adultos. Eso, aunque pueda ser un problema interno para la Iglesia, no es un delito. 

Según el informe, Benedicto XVI habría sancionado a McCarrick en 2009-2010 apartándolo de la vida pública, y las apariciones de McCarrick son interpretadas por Viganò como desobediencias que no habrían sido reprimidas inmediatamente por Roma. Viganò tendría que demostrar que durante el pontificado de Benedicto XVI realmente se dictaminaron esas “sanciones secretas” (¡pero si es muy fácil! Pregúntesele al todavía vivo Benedicto XVI) y por qué, si tenía prohibida toda aparición pública, McCarrick aparece en unas fotos precisamente junto al papa Benedicto XVI en varias ocasiones desde el 2010 y en su despedida en 2013. O explicar la foto de portada de esta entrada en la que aparece en mayo de 2013 (sentado el primero por la izquierda) junto al abusador y, según él ya entonces, sancionado cardenal McCarrick.

Las sanciones disciplinarias dentro de la Iglesia son oficiales y pueden ser demostradas sin problemas. Las “sanciones secretas”, si es que existieron, no pueden ser demostradas. ¿Por qué ataca Viganò a un papa diciendo que rehabilitó a McCarrick si fue precisamente Francisco quien lo sancionó oficialmente este año hasta el punto de pedirle la renuncia al cardenalato, algo inaudito en la historia de la iglesia? ¿Por qué publica esa carta justo en el momento en el que salen a la luz más casos de abusos en EEUU y el papa se encuentra ante una presión mediática inmensa? ¿Por qué no publicó ese informe hace unos años, si por entonces sabía tanto de los supuestos encubrimientos? Sí estaba seguro de que McCarrick era un abusador sexual sancionado, ¿por qué aparece en tantas fotos de actos, misas, entregas de premios etc... junto a él? ¿No es esto encubrimiento?

¿Por qué acusa ahora al papa Francisco en una operación orquestada junto con periodistas y medios rigoristas católicos para intentar derrocarlo?

Pues por venganza. 

Este tipo se vió alejado de puestos en la curia y ahora aprovecha la oportunidad para ver si puede acabar con todas esas personas, incluido el mismísimo papa.

Pero no olvidemos la cuestión fundamental: el escándalo de comportamientos sexuales inadecuados de tantos miembros de una institución que, precisamente, predica una estricta moral sexual. Los casos de abusos en Argentina, Chile, Colombia, Irlanda, Estados Unidos, Australia, Alemania, Ecuador, México y en tantos otros países y el encubrimiento por la jerarquía como en el caso del fundador de los Legionarios de Cristo, Maciel, me lleva a pensar que nos encontramos ante un problema específico de esta forma de vida. 

Algunos intentan convencernos que estos abusos se dan con determinada frecuencia entre personal que tratan profesionalmente con niños o jóvenes, y que las estadísticas no encuentran una relación entre celibato, modo de vida religiosa y abuso sexual a menores o jóvenes. Pero, de momento, no existen estadísticas oficiales. Y sería fácil hacerlas. Sólo habría que seleccionar, por ejemplo, la profesión de educadores, y comparar el número de personas casadas con el de religiosos célibes implicados en estos casos de abusos. 

Hasta que no poseamos esas cifras no podemos hablar, pero de momento sabemos que, de 400.000 clérigos católicos que existen en el mundo, la Iglesia admite que hasta un 5 % han sido implicados en casos de abusos, es decir, unas 20.000 personas. Y eso sólo representa los casos denunciados. ¿Cuantos más no habrán salido a la luz, no habrán sido denunciados o habrán sido silenciados? A mí me parece una barbaridad. 20.000 personas que predican la santidad, el amor al prójimo, y una estricta moral sexual… se hayan dedicado a abusar sexualmente de niños y jóvenes.

No creo que esas personas sean sólo enfermos mentales o delincuentes. Sinceramente creo que una vida sexual y emocional sana y no reprimida hubiera evitado ese comportamiento abusivo y desviado. Espero que algún día las estadísticas iluminen este oscuro aspecto de la iglesia. 

Me pregunto cómo pueden los fieles confiar en una institución y en sus representantes divinos cuando están tan contaminados por escándalos sexuales e intrigas de poder. Se explica por sí solo el descenso de creyentes y la huída creciente y en masa de esas estructuras cada vez más rancias del poder religioso. 


Yo lo veo así.

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Para conocer un poco más a este "exterminador de papas" picha aquí.



miércoles, 31 de enero de 2018

Paga o vete





Sua Santità Francesco
Palazzo Apostólico Vaticano
00120 Città del Vaticano

                                                                    Ratisbona, 31 de enero de 2018
Su Santidad:                                                                 

Le escribo desde la ciudad de Ratisbona, en Alemania. Soy un científico español afincado aquí desde hace veinte años. Estoy divorciado, vivo con mi actual pareja y tengo cuatro maravillosos hijos.

Me gustaría hacerle una consulta sobre un tema del que, supongo, está más que enterado.

Alemania es el único país del mundo donde hay pagar obligatoriamente un impuesto a la Iglesia (8-9% adicional del total de impuestos) si uno quiere seguir siendo católico. En España, al hacer la declaración de la renta, se puede elegir entre destinar parte de los impuestos (0,7 %) a la Iglesia o a actividades de interés social.

Un ciudadano alemán que no quiera pagar el impuesto a la Iglesia tiene que apostatar, es decir, hacer una declaración formal de rechazo de su fe y ya no puede oficialmente recibir los sacramentos. Santo Padre, considero intolerable que en el siglo XXI, la Iglesia proceda como un club en el que, o se paga la cuota, o no se puede pertenecer a él. Lo que encuentro aún más inadmisible es que esa regla la puedan aplicar por su cuenta unos cuantos obispos en sus diócesis. Si volviera a España o me trasladara a vivir a cualquier otro país, no tendría que obligatoriamente pagar ese impuesto a la Iglesia y podría seguir siendo católico.

Como supongo que sabe, desde el año 2000 apostataron 2,2 millones de católicos alemanes, a una media de 100 000 por año en unas cifras que van en aumento. Sólo en el año 2016, 160 000 católicos abandonaron la Iglesia para no tener que pagar esos impuestos.

Mi situación personal, familiar y económica es más que complicada. Hace unos años perdí la fe, aunque por motivos familiares, sociales y culturales nunca he querido apostatar o renunciar a pertenecer a la Iglesia, hoy me planteo seriamente la salida involuntaria de la institución que preside y que me obliga a pagar para poder mantener mi condición de cristiano que adquirí gratis con el bautismo.

¿Qué debo hacer?

Pidiendo su bendición y con la esperanza que atienda esta carta se despide su todavía hijo,




jueves, 21 de diciembre de 2017

¿En qué pienso estos días?


Una persona muy querida y cercana me preguntó el otro día en qué pensaba. Lo hizo después de salir de la operación en la que se extirpó un tumor que resultó, gracias a Dios, ser de naturaleza benigna. Este tiempo pasado en el hospital, acompañando a esta persona y viendo el sufrimiento de otras, me ha servido otra vez para darme cuenta de la cruda realidad del dolor.

El sábado falleció como consecuencia de un cáncer una de mis primeras ayudantes de laboratorio. Tenía previsto este lunes volver a casa desde el hospital para pasar la Navidad con sus hijos. Me enteré ese mismo lunes y desde entonces no puedo dejar de pensar en esa familia que acaba de perder a su madre.

Facebook me pregunta y quiere saber diariamente en qué estoy pensando.

Que ¿en qué pienso?

Hoy, a las puertas de la Navidad y tras muchos meses sin escribir nada, he decidido escribir unas letras sobre lo que pienso.

Pues que mucha gente, atolondrada por la vorágine del quehacer de cada día, vive sin distinguir lo importante de lo que no lo es.

Que eso mismo es lo que le pasa a los adolescentes. Centrados en ellos mismos y con la sola preocupación de cómo pasarlo mejor.

Y, no, el trabajo no es lo más importante.

He comprobado que cuando la gente llega a ciertas edades, a no ser que sufran de una ambición desmedida, saben colocar la profesión en el lugar que le corresponde. El trabajo es sólo un medio para poder cubrir nuestras necesidades y la de los nuestros.

Que la religión o la creencia o no en un dios tampoco es importante. Estoy convencido de que es una invención humana y útil destinada a anestesiar el dolor de sabernos criaturas mortales condenadas a desaparecer y con un efecto parecido al que produce el uso de la homeopatía. Puro placebo. Marx pensaba que era la clase dominante la que ofrecía ese opio al pueblo para someterlo y engañarlo prometiéndole la dicha y felicidad eterna tras el paso por este mundo miserable. Yo creo que no hace falta que nadie nos ofrezca esa anestesia. La buscamos nosotros mismos, aunque nuestra vida no sea tan precaria como la de un proletario ruso del siglo XIX, y lo hacemos para adormecer el pensamiento de que vamos a desaparecer. El creer que seguiremos viviendo, que nuestra consciencia no va a ser exterminada cuando definitivamente desfallezca nuestro cuerpo, es un pensamiento muy reconfortante y esperanzador, aunque sea falso y no haya manera humana de demostrar o mostrar que el hombre, a diferencia, de otros animales, posea un espíritu capaz de sobrevivir el desastre de la destrucción del cuerpo y de la muerte. De todas maneras sigo pensando que la religión, en su faceta humana, puede ayudar y de hecho ayuda a muchas personas.

Pienso que los sentimientos de unión familiar son los mismos que muestran otros animales y que son dictados por la naturaleza en su afán de perpetuar y conservar la vida. De la misma manera que el enamoramiento y el placer sexual se incluyen entre los trucos que la Naturaleza esconde en su maleta de mago para reproducirse. Pero que nadie se llame a engaño, eso no significa que yo no considere esos sentimientos buenos, verdaderos y deseables.

Es el reconocernos criaturas iguales a otras y que estamos destinados a desaparecer y saberlo. Eso, a algunos, nos produce una especie de angustia existencial. Lo escribió Pascal en sus Pensamientos:

«El hombre no es más que una caña, la más débil de la naturaleza: pero es una caña que piensa… Pero, cuando el Universo lo destruye, el hombre es todavía más noble que quien lo mata, porque sabe que muere, mientras que el Universo no sabe la superioridad que tiene sobre él. Toda nuestra dignidad consiste, pues, en el pensamiento.»

Y con Pascal, desde hace años, me veo pequeño, insignificante, un bicho más destinado a desaparecer pero, a diferencia de otros bichos, me doy absolutamente cuenta de ello.

«Cuando considero la breve duración de mi vida, absorbida en la eternidad que la precede y la que la sigue, el pequeño espacio que lleno y cuando, por lo demás, me veo abismado en la infinita inmensidad de los espacios que ignoro y que me ignoran, me aterro y me asombro de verme aquí antes que allá, ya que no hay razón porque esté aquí antes que allá, porque exista ahora más que entonces. ¿Quién me ha puesto aquí? ¿Por orden de quién me han sido destinados este lugar y este tiempo? El silencio eterno de los espacios infinitos me aterra, ¡cuántos reinos nos ignoran!».

Comprendo que estas abstracciones y  pensamientos no nos ocupen todo el día. De ser así, estaríamos –al menos yo- continuamente dominados por una angustia existencial y un profundo sufrimiento síquico. Por eso, no sé si debo envidiar a la mayoría de las personas sumergidas hasta el cuello en las tareas cotidianas y, de este modo, alejadas de estos inquietantes pensamientos.

¿Qué nos queda entonces?

Lo podemos encontrar en Mateo 22:39.

Amarás a tu prójimo como a ti mismo

Y aunque la persona a quien se atribuye esta frase, la acuñó como un mandamiento muy principal, semejante en importancia al de amar al propio Dios sobre todas las cosas, yo la veo como una recomendación muy apropiada para poder sobrellevar de manera digna nuestra condición de mortal.

Desde una perspectiva material y naturalista, el amor y la preocupación por los demás es lo único que va a dar sentido a nuestra vida y nos va a salvar de la desesperación. 

Prueba a encontrar qué otra cosa o pensamiento podría hacerlo.

Amar, y la consecuencia inevitable de sentirse amado, es lo único que nos va a hacer felices y nos ayudará a sobrellevar esta porquería de vida.

Pues yo sí, sin vergüenzas, miedos o reparos, voy a celebrar durante estas fechas el nacimiento, hace más de dos mil años, del maestro que nos enseñó ésta máxima, la más importante del cristianismo y el consejo que puede dar sentido a nuestra vida y hacerla mucho mejor.

Así pues,

¡Feliz Navidad!







lunes, 20 de marzo de 2017

A vueltas con el autobús naranja



Me sorprende la insistencia del presidente de Hazteoir, Ignacio Arsuaga, con sus argumentos sobre la libertad de expresión. Arsuaga aparece en los medios como un mártir de la libertad de expresión, chorreando de kétchup y huevos que le lanzaron grupos que dicen defender a los homosexuales. Pero si se siguen las historias, se ve enseguida que este hombre va buscando greña y publicidad, al aparecer en escenarios premeditados y convocando a los medios a unas horas concretas para enfrentarse a las órdenes municipales que prohíben la circulación de sus autobuses naranjas. Eso no lo hacen los mártires. 

No, Arsuaga no es un mártir de la libertad de expresión. Porque no es razonable que quienes reivindican con tanta obstinación sus derechos, animen a la Fiscalía de Las Palmas a investigar la actuación de una Drag Queen en el carnaval de las islas por considerar que ha ofendido sus sentimientos religiosos. Arsuaga defiende la libertad de expresión para negar la existencia natural de la trans- y homosexualidad, pero no esa libertad que permite expresar un sentir sobre unas creencias religiosas; no, esa no. El uso de una doble vara de medir ha caracterizado siempre a movimientos fundamentalistas de cualquier signo y condición. ¡Ojo! a todos.

No, Arsuaga no es un mártir de la libertad de expresión, porque no se trata aquí de una falta de libertad de expresión.

Arsuaga miente cuando dice que su autobús "no va contra nadie" o que "El autocar no pretende discriminar ni ofender a nadie, sino simplemente reconocer un dato de la biología, que todos estudiamos en el colegio". El autobús intenta imponer el mensaje de que la homosexualidad o la transexualidad no es una condición de la sexualidad humana, y al hacerlo, discrimina y niega derechos, por lo menos, al ocho por ciento de los mortales. 

Decía Bertrand Russell en su “Compendio de pacotilla intelectual”: “La persecución se usó en la teología, no en la aritmética, porque en la aritmética hay conocimiento, pero en la teología solo hay opinión.” 

Y tenía razón. A nadie se le persigue por insistir en la verdad de la geometría que reza: “en todo triángulo rectángulo, el cuadrado de la longitud de la hipotenusa es igual a la suma de los cuadrados de las respectivas longitudes de los catetos”. No se prohíbe circular al autobús de Arsuaga por la idiotez de publicitar la verdad biológica de la existencia de los órganos sexuales masculinos y femeninos, sino por difundir un mensaje en contra de lo que él cree que es una opinión pero que, en realidad, es una verdad biológica que ni es opinable ni está sujeta a ideologías: el que la homosexualidad y la transexualidad existen como condición en la naturaleza. Al negar esta verdad de una manera publicitaria, no sólo se ofende a esas personas sino que, además, el anuncio discrimina y anima a cercenar sus libertades y derechos.

No, Arsuaga no es un mártir de la libertad de expresión.

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El transexual recibido por el Papa Francisco escribe al presidente de Hazteoir 

A D. Ignacio Arsuaga, Presidente de Hazte Oír. Mi nombre es Diego, como podrá comprobar a lo largo de esta carta soy un tipo absolutamente normal. Extremeño, Funcionario del Ministerio de Agricultura, hombre familiar, escritor en mis ratos libres, Católico Practicante y Transexual (confío que tras esa última palabra tenga la capacidad de seguir leyendo).

Me dirijo a Ud. desde un extraño pero sincero respeto, algo que desde muy pequeño me inculcaron mis Padres hacia todo el mundo.
Llevo semanas leyendo y escuchando las críticas, opini
ones y dudas que ha generado el Autobús que con ese mensaje innecesario pretende recorrer la geografía española. He apelado a la tranquilidad pero en vista de que este absurdo no para, se me plantean una serie de preguntas que Ud. debería saber contestar.

Dígame, ¿en algún momento de su vida ha conocido de cerca la Transexualidad? ¿Ha podido sentir a través de alguien conocido o querido la dificultad que supone para una persona que nace en un cuerpo equivocado caminar cada día? ¿Se ha preocupado antes de lanzar esta Campaña por tratar de ponerse en la piel de los PADRES de un menor Transexual?... supongo que sus respuestas serán todas NO porque de otra forma, serían imposible que alguien con mínimos principios de MORALIDAD pueda arremeter sin sentido contra algo tan sagrado como es la VIDA del otro.

Se declaran Católicos (dicen de Uds. "ultra")... Su modelo a seguir es pues Jesús de Nazaret, un Hombre que salvaba Prostitutas y Adulteras de lapidaciones... ¿de verdad cree que a mí me condenaría o permitiría que alguien me lapidara con insultos, burlas y mensajes en autobuses?...

Francamente ¿cree que Dios es el monstruo que pretenden vendernos? Compartimos muy a su pesar el mismo Dios, la diferencia es que Uds. lo disfrazan de juez con látigo, de clasismo y exclusión, de miedo e infierno de amor para unos y no para otros... Mi Dios (que es el suyo) no entiende de diferencias, ni de odio sin sentido, ni de cerrojos en su casa; mi Dios me escucha y me abraza, le guste o no y si alguien ha de irse en ningún caso seré yo, créame.

Desconozco el número de seguidores que tendrá su organización pero ¿han pensado que a cualquiera de sus hogares mañana puede llegar un Hijo/a Transexual? ¿Cuántos autobuses y panfletos harán entonces que circulen delante de sus propias narices?... pero no claro!!! Uds. antes de reconocer, querer y proteger a un Hijo "raro", prefieren esconderlo, "curarlo" al precio que sea o simplemente impedirle VIVIR, vestirlo de hipocresía y pasearlo ante todos como alguien "perfecto"...

La Transexualidad sr. no es algo que se elige, la transexualidad llega con cada uno y salvo morir en vida o aceptarla, no puede hacerse NADA contra ella. Debería recurrir a ese dicho "todo lo que lances hacia arriba, puede caerte encima..." La transexualidad es MUCHO MAS QUE UNOS GENITALES y si, EXISTEN NIÑOS Y NIÑAS pero a nadie y menos aún a gente con mentes cerradas y enfermas de ira y desconocimiento, debe importarles lo que los pequeños tengan debajo de su ropita.

¿De verdad tiene su conciencia tranquila? Con los problemas reales que tiene este mundo ¿no se sentiría mejor invirtiendo el dinero de esta campaña en alimentar o vacunar a Niños que lo necesitan en lugar de erigirse "juez" en la vida de quienes jamás lo invitaron?...

Se amontonan las preguntas y se me ocurre hacerle una invitación, ¿no cree que ha llegado la hora de dar la cara y defenderse de las miles de críticas que se vierten sobre Ud. y su campaña? ¿No sería lo lógico darnos argumentos que aunque de nada sirvan, al menos puedan intentar aclarar un poco este sin sentido?

Hagámoslo sr. Sentémonos en un debate Ud. y yo. Desde el respeto, apostando por el dialogo y con el fin de frenar esta absurda guerra entre unos y otros donde lamentablemente las balas son los pequeños. Tratemos de ignorarnos al menos. Yo no quiero ni su apoyo, ni su ayuda ni su aceptación, tan solo quiero RESPETO y que deje mi camino y el de todos los (para Ud. "distintos") libre de rocas que nos impidan caminar como a cualquiera.

Anímese, siempre será más sencillo DIALOGAR a tener que pasar por el bochornoso trance de que lo expulsen de todos lados o en el mejor de los casos le llenen de huevos con tomate ¿no cree?

Para finalizar, quisiera citarle la frase que me regaló un Buen Amigo al que conoce perfectamente y al que dudo tenga mucho aprecio: "Cuando alguien te rechace piensa siempre que el problema está en su cabeza, nunca en la tuya..."
Espero sus noticias.

Diego Neria Lejarraga
PLASENCIA (Cáceres)


jueves, 9 de marzo de 2017

El autobús de la discordia


Estos días nos hemos encontrado con la polémica del autobús fletado por la asociación ultracatólica HazteOir en diversos periódicos de tirada nacional. En Facebook también he podido seguir las opiniones de mucha gente a favor y en contra, y he leído comentarios que denotan un galimatías muy principal en lo que se refiere a libertad de expresión, derecho a opinar, censura etc... Y se mezclan churras con merinas. 

En el primer autobús se podía leer lo siguiente: "los niños tienen pene; las niñas tienen vulva; que no te engañen" y "si naces hombre, eres hombre. Si eres mujer, seguirás siéndolo". Hasta que el Juzgado de Instrucción Número 42 de Madrid acordó prohibir su circulación por emitir un mensaje contra la transexualidad (1)

El presidente de HazteOír reconoció que su eslogan podía ser "provocador" pero no que conllevara un "rechazo" a la transexualidad o a la homosexualidad, a la vez que reivindicaba su derecho a la "libertad de expresión". No consigo entender para qué sirve el mensaje entonces, si no es para oponerse al hecho de la homosexualidad y transexualidad. La libertad de expresión es un derecho fundamental, pero tiene lógicamente unos límites establecidos por ley. Y esos límites son aquellos con los que se protegen otros derechos fundamentales. No se puede ir por ahí mintiendo o difamando simplemente porque uno tenga derecho a expresarse libremente. ¿Es esto tan difícil de entender?

Pero el problema aquí no es ni de libertad de expresión, ni se ha censurado a nadie; se trata de la discriminación a la que incita el mensaje, por mucho que se mantenga lo contrario. Salvando el hecho de que todo lo que concierne a la homosexualidad, transexualidad etc., no es una simplemente una opinión sino un hecho que se puede estudiar científicamente, el publicitar un mensaje en el que se da a entender que no existen cerebros de mujeres en cuerpos de hombres y viceversa, es incitar al racismo y la discriminación, atenta contra la dignidad y pretende vulnerar los derechos de esas personas. El mensaje, de manera indirecta, no acepta la existencia de personas transexuales y, por tanto, tampoco sus derechos. Y por eso se ha prohibido la circulación de un autobús publicitando ese mensaje.

Imaginemos el mismo autobús diciendo: “los negros tienen piel negra y los blancos tiene piel blanca, que no te engañen” “si naces negro eres negro y si eres blanco, seguirás siéndolo”. Aunque el mensaje es una tontería inmensa (del mismo nivel que la del autobús de HazteOir), el "que no te engañen" del texto incita de manera indirecta a no considerar igual a blancos y negros y, aunque pudiéramos expresar esta estupidez libremente, todos estariamos de acuerdo en que se parara el autobús por llevar publicidad que pudiera incitar al racismo.


Algunos ponen como ejemplo de trato injusto el autobús que hace unos años fletó la organización atea de Richard Dawkins y que “rezaba”: "Probablemente Dios no exista. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Pero la diferencia radica en que esto sí que es una opinión que no vulnera los derechos ni libertades de nadie. Es como si, a su vez, HazteOir organizara un autobús con mensajes religiosos: “Jesús te ama” o “Sigue sus mandamientos y serás feliz”.

Así lo veo yo. Y, ¡ojo, que no te engañen!



(1) Artículo 3 Publicidad ilícita

a) La publicidad que atente contra la dignidad de la persona o vulnere los valores y derechos reconocidos en la Constitución, especialmente a los que se refieren sus artículos 14, 18 y 20, apartado 4.

Articulo 2.4 de la Ordenanza de Publicidad Exterior

4.-Se podrá disponer la retirada inmediata de forma cautelar de la publicidad que vulnere los principios establecidos en el artículo 3 de la ley 34/1988, de 11 de noviembre, General de Publicidad, con independencia de los procedimientos sancionadores y restantes actuaciones que tramiten los órganos competentes en materia de publicidad.